Una audiencia en el Congreso de Estados Unidos sobre el cambio climático enfrentó a quienes creen que efectivamente la Tierra se está calentando y quienes lo dudan, mientras el gobierno de Barack Obama se prepara para regular las emisiones de gases de efecto invernadero.
«La verdadera respuesta al no problema del cambio climático es tener el coraje de no hacer nada», afirmó el miércoles el vizconde Monckton of Brenchley, un aristócrata británico, asesor de la ex Primera Ministra británica Margaret Thatcher, que lidera una ardiente campaña internacional en contra de la idea del calentamiento del planeta.
«Desde hace 14 años no hay un calentamiento global comprobado estadísticamente», insistió ante la Comisión de Energía del Congreso, que invitó a un panel de expertos para analizar las necesidades «de adaptación» de las políticas frente al cambio climático.
La administración Obama quiere preparar una ley sobre el clima instaurando un mercado de intercambio de derechos de emisiones de dióxido de carbono (CO2), en base al modelo europeo, pero el proyecto ya es cuestionado por senadores provenientes de Estados productores de energía o con industrias que emiten importantes cantidades de CO2.
«Las medidas de atenuación no son nunca necesarias y cuestan horriblemente caras», reiteró Lord Monckton, acompañado de representantes religiosos convencidos de que la naturaleza se regula por sí sola.
Para el pastor evangélico Calvin Beisner, portavoz de la coalición de religiosos y expertos Cornwall Alliance, «la visión de un mundo bíblico muestra la Tierra y su ecosistema como una creación de la sabiduría divina (…) fuerte, resistente y regulándose por sí sola como todo producto realizado por un buen ingeniero».
Según él, las políticas de reducción de las emisiones de CO2 serán destructoras de empleos y costosas.
Una opinión compartida por el senador del estado petrolero de Texas, el republicano Joe Barton, que consideró que «la adaptación a cambios de temperatura no es tan difícil».
«La raza humana siempre se adaptó al clima», aseguró. «Lo que sería difícil, en cambio, sería la adaptación a un desempleo masivo, a cambios evitables de nuestra economía si adoptamos esta política irreflexiva de tasas de carbono y topes de emisiones».
Por su parte, numerosos miembros de agencias gubernamentales y organizaciones ambientales describieron las amenazas de crecimiento del nivel de los océanos, de incremento de las temperaturas y de un aumento de los fenómenos meteorológicos violentos.
El director del Centro Nacional del Clima (NOAA), Tom Karl, advirtió que las medidas de atenuación no alcanzarán por sí solas.
«Debemos invertir ahora en la preservación de la naturaleza contra los impactos inevitables del calentamiento global», pidió por su parte Larry Schweiger, presidente de la federación National Wildlife, recordando que «un niño nacido hoy verá desaparecer el 20% a 30% de las especies animales del planeta a lo largo de su vida si no se hace nada ahora».