«Nunca es igual saber la verdad sobre uno mismo que escucharla por otro.»
Aldous Huxley
La mañana de este  miércoles, el presidente ílvaro Colón se levantó temprano como dice ser su costumbre, y se encaminó al Hospital Roosevelt.  Aún no amanecía cuando llegó hasta las instalaciones, que pintadas hace unos meses hacen ver acogedor a ese edificio construido ya hace más de 50 años, allá en la en la zona 11 de la ciudad capital.
Y si el movimiento de peatones  que observó desde la calzada hasta el ingreso principal del hospital le llamó la atención,  su sorpresa fue mayor al contemplar que ya los corredores de las clínicas se encontraban  obstaculizados por las personas que en busca de atención acudían a esperar que iniciara la consulta. Para entonces el reloj marcaba las 5:00 horas, y el Sol aún no salía.
Subir y bajar gradas, cruzarse con quienes  esperaban por  consulta, platicar con las enfermeras, verificar el equipo y mobiliario, todo se hizo uno y para cuando terminó, el número de pacientes se había duplicado.
Pudo entonces el presidente Colón comprobar que efectivamente que si bien es cierto que la atención gratuita en los hospitales favoreció a los guatemaltecos, los mismos desbordan la capacidad de atención, pues las plazas para contratar más personal no han podido ser creadas y la medicina no llega a todos, porque los recursos asignados no son suficientes.
No fue necesario que el doctor Guillermo Echeverría le brindara explicaciones sobre su trabajo en el Roosevelt, el mismo está a la vista. El lema calidad y calidez con que se ha identificado el personal de la institución de salud, se cumple. Los pacientes son tratados de manera profesional y con el mayor cuidado, pese a que una enfermera debe atender hasta 15 ella sola.
No hubo quejas, los pasillos y salas están limpios, el personal de intendencia cumple con su labor, pese al enorme tráfico humano que circula por el nosocomio. Y es que si desde que era el jefe de Emergencia de adulto el doctor Echeverría ya apoyaba los programas de superación para el personal, ahora que es el director Ejecutivo con mayor razón, por ello los trabajadores se siente a gusto desempeñando sus labores, en beneficio de la salud de los guatemaltecos.
Ya había amanecido cuando el presidente Colón iniciaba su retirada, y apareció el doctor Echeverría, quien acostumbra llegar a las 6:30 horas a pasar la primera revista del día.  Su presencia física no había sido necesaria para el recorrido, el Presidente encontró todo en orden así que su llegada fue a tiempo para recibir las felicitaciones por su labor al mando del Roosevelt.