De todos modos salen tirados


Tiene absoluta razón el presidente Bush al decirle a los norteamericanos en su informe sobre el estado de la Unión que cualquier fracaso en Irak tendrí­a alto costo para el futuro del paí­s. Un costo impagable, pienso, porque fracasar en esas condiciones implica abdicar como imperio, entre otras cosas. Pero lo que no dijo el Presidente de los Estados Unidos es que él metió a su paí­s en un callejón sin salida, porque el enví­o de 22,000 soldados más a Irak no resuelve el problema ni mejora las cosas y los analistas independientes y aun muchos republicanos, creen que de todos modos van a salir perdiendo.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

El problema es en realidad grave para la Casa Blanca, puesto que no hay forma de que gane en este conflicto. La mayor presencia de soldados aumenta el número de blancos sin que apuntale a un gobierno iraquí­ que, de todos modos, no parece estar en la misma sintoní­a que Washington. En todo caso, sus simpatí­as apuntan más a Teherán que a la Casa Blanca y el poder que ejerce el lí­der de las milicias chií­tas es tan grande que no puede pensarse en que vayan a deponer la actitud que busca el aniquilamiento de la minorí­a suní­. Y es que en el mundo árabe los suní­es son mayorí­a en todos los paí­ses, salvo en Irak e Irán y por ello es tan importante el eje que puedan formar Bagdad y Teherán con gobiernos afines que puedan hacer que prevalezca regionalmente su poder religioso.

Y ese es apenas uno de los tantos problemas que encara la administración, porque en el fondo lo que pasa es que no están promoviendo democracia, como dice Bush, ni libertad entre los iraquí­es. Los habitantes de Irak no están despepitándose por adoptar el estilo de vida americano que el presidente Bush creyó que serí­a el gran bálsamo para atraer multitudes tras el derrocamiento de Hussein. Bush estaba convencido de que bastarí­a con que apareciera el primer soldado norteamericano en Bagdad para que el pueblo entero cambiara su forma de vivir, de pensar y de ser, para tratar de imitar el estilo de vida americano, como ellos dicen. Creyó, en medio de su inmensa ignorancia, que realmente alcanza caracterí­sticas enciclopédicas, que hasta iban a empezar a adorar al mismo Dios que él adora y a lo mejor hasta abajo el mismo fundamentalismo que él y todos los cristianos renacidos tienen.

Irak ha resultado, creo yo, peor que Vietnam porque al menos en aquella nación asiática los norteamericanos estaban peleando a la par de parte del pueblo. En cambio en Irak son vistos con desprecio por unos y otros y no han sido capaces de lograr que el paí­s perciba los cambios de situación derivados del cambio de gobierno. Por el contrario, si el de Hussein era sanguinario y feroz, ahora la guerra que se libra diariamente en las calles es mucho más sanguinaria y feroz. Si el gobierno de Hussein era corrupto, actualmente los Halliburton se llevan el dinero a Estados Unidos sin dejar nada para los iraquí­es. Si el gobierno de Hussein no daba libertades y afianzaba el predominio de una secta suní­, ahora los chií­tas se están cobrando la venganza con creces.

Y los norteamericanos hacen bien en no creerle a Bush cuando dice que es la única salida. Estados Unidos ya no puede tener salida victoriosa ni airosa en Irak. Bush los hundió hasta la nuca en el lodo por un capricho, por un empecinamiento y la historia lo ha de señalar como el presidente que acabó con el poderí­o del paí­s que se habí­a llegado a considerar gendarme del mundo.