Si se aplicara la metodología de la evolución a la política y a la sociedad, independientemente de lo que pueda ser la opinión de cada persona, es evidente que el mundo y América Latina, aunque lentamente, van evolucionando y reconociendo que en una sociedad no pueden privar la injusticia, las grandes diferencias económicas y sociales que hacen que en países como Guatemala el 54% de la población esté en pobreza y el 27% en extrema pobreza.
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El domingo recién pasado el viento de cambio sopló a través de la mayoría del voto de los ciudadanos en una concurrida, democrática y pacífica elección en la hermana República de El Salvador, en la cual el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional triunfó, quedando electo como presidente de la República, para los próximos cinco años, Mauricio Funes y como vicepresidente Salvador Sánchez. En un correcto proceder, Rodrigo ívila -candidato de Arena- aceptó el resultado.
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Esta elección implica que Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y hoy El Salvador son presididos por personas de centro izquierda. Guatemala es el país que en este momento mantiene una postura más conservadora, una situación social más inclinada a la derecha que el resto del istmo centroamericano.
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No importa cuántos columnistas, periodistas, profesores universitarios y dirigentes empresariales aboguen y defiendan el liberalismo, la realidad es que están predicando en el desierto, que el mundo cambió y que como lo dijese la secretaria de CEPAL, Alicia Bárcena en el programa de la periodista mexicana Carmen Arístegui, en CNN en español, los próximos diez años y el futuro serán de una nueva tendencia social y política que se preocupará mucho más de resolver las grandes e improcedentes diferencias económicas y sociales y por buscar una mejor conservación del medio ambiente.
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Eso no implica que algunos continúen arando en el mar, buscando convencer y predicando la justificación de sus ideas liberales y neoliberales. Ese es su derecho, el cual respeto pero bajo ningún concepto comparto.
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El buen dirigente empresarial, el correcto dirigente político, el ciudadano responsable al buscar el Estado de Derecho y sin pretender una igualdad que nunca se va a dar, busca el respeto al Derecho ajeno, que las oportunidades se den para todos, que la seguridad, salud, educación y el bienestar no sea patrimonio de unos pocos sino patrimonio de todos los seres humanos.
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El presidente electo Mauricio Funes, en entrevista que le hiciera Patricia Jeannot, también por CNN el día lunes, despejó cualquier incógnita al responder que él es el Presidente que la mayoría eligió, que su Gabinete no será de partido sino de unidad, que el camino a recorrer no es el de otro dirigente político de América Latina, sino es el camino que en su conciencia, en su formación de egresado de una universidad jesuita le dictan sus principios; que respetará la Constitución de El Salvador, que dentro del marco de la ley impulsará la evolución para que los más pobres, hasta donde sea posible, dejen de serlo para que el progreso sea compartido y recibido y que dentro de sus prioridades los 3 millones de salvadoreños que se encuentran fuera del país recibirán el máximo de su atención.