De ruta de paso a mercado consumidor de drogas


    Paulatinamente, Guatemala ha dejado de ser únicamente puente del narcotráfico, para convertirse también en un paí­s consumidor de drogas, que se ha ido extendiendo en todas las capas sociales, cuando inicialmente se consideraba que su consumo estaba concentrado entre jóvenes y adultos de la alta y mediana burguesí­as.

Eduardo Villatoro

   Durante años recientes el uso de drogas se ha difundido a los estratos menos acomodados de la sociedad guatemalteca, especialmente entre adolescentes y jóvenes de las clases populares, y el consumo de crack y cocaí­na se ha convertido en compañero inseparable de los pandilleros juveniles conocidos como «maras».

   Coincido con un reciente planteamiento del sociólogo y escritor Fernando H. Cardoso, ex presidente de Brasil, en el sentido de que para fines de polí­tica pública, lo importante a considerar es que las drogas tienen consecuencias negativas tanto para el usuario como para la sociedad y que reducir al mí­nimo su consumo debe ser el objetivo principal. Al parecer, empero, ha fracasado la estrategia dominante llamada «guerra contra las drogas», sustentada fundamentalmente por Estados Unidos y la ONU, y que se basa en la penalización del uso y la represión de la producción y del tráfico de esas sustancias.

    La alternativa serí­a concentrar los esfuerzos en la reducción del consumo y la disminución de los daños causados, sin descuidar la represión, pero priorizando el combate al crimen organizado y la corrupción, en vez de encarcelar a cientos de consumidores, y poniendo en práctica un modelo que se aplica en Portugal basado en la prevención, la asistencia y la rehabilitación de los drogadictos.

    En América Latina se está perdiendo la guerra contra las drogas, y de seguir con la misma estrategia, centrada única y exclusivamente en la represión, sólo se logrará trasladar campos de cultivo y sedes de los cárteles de unas regiones a otras, sin reducir la violencia y la corrupción que van de la mano con la «industria» de la droga.

    Parafraseando a Cardoso, se puede aseverar que en vista de la miseria y la falta de empleo, en el área metropolitana de Guatemala se han formado amplias redes de traficantes, distribuidores y consumidores que reclutan con facilidad a sus miembros, extendiéndose a numerosos departamentos, que ha convertido a la República en un  mercado consumidor, alimentando por las clases sociales de ingresos medios y altos, pero que alcanza a los sectores más empobrecidos, de modo que el paí­s ya no es sólo ruta de paso del tráfico de estupefacientes, y de ahí­ la necesidad de aplicar programas de prevención.

   (El sociólogo Romualdo Tishudo cita este proverbio popular: -¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?)