De paseo por Pekí­n


DESDE LA REDACCIí“N

Todas las jornadas dejan emoción para los seguidores de los Juegos Olí­mpicos, donde los mejores atletas del mundo han dejado buen sabor de boca al establecer nuevos récords en sus respectivas competencias. Y aún queda una semana, para ver las luminarias desfilar en los podios. Desde Guatemala es emocionante, pero seguramente lo es mucho más para aquellos que lograron un boleto -más gastos pagados- y estar en las primeras filas de los potentes estadios de Pekí­n.


La excusa fue perfecta, y las intenciones diversas. Un grupo de guatemaltecos «invitados», entre ex funcionarios, allegados al Comité Olí­mpico y periodistas fueron incluidos en una lista de 45 personas que conformaron la delegación portadora de la bandera guatemalteca en la milenaria China.

Los doce atletas (casi uno por cada millón de habitantes) van acompañados de sus entrenadores. Los demás abordaron el avión para establecerse como «observadores», misión que ha obligado a desembolsar un poco más de 2.1 millones de quetzales, pues al tener ese privilegio están garantizados todos sus gastos: hospedaje, transporte, boletos aéreos y gastos extras que les permitirá recorrer las partes más atractivas del paí­s oriental.

En medio de toda la algarabí­a de la celebración al deporte, hay lecciones que no deben escaparse de la mirada nacional.

Una, que está dirigida a los propios atletas, que si bien es cierto dejaron en las pistas, piscinas y cuadriláteros todo su esfuerzo, se demostró que el paí­s aún no ha llegado al nivel de los máximos exponentes en sus respectivos campos. Se debe trabajar más y con más entrega, exigiendo a las mismas autoridades otorgar más incentivos, equipo y motivación acorde a su empeño. Es plausible su entrega, pero las lecciones están escritas.

Otra de las lecciones, de las cuales parece que no aprendemos mucho, y es la costumbre de excedernos en los gastos innecesarios. Por ejemplo, ¿Era necesaria la presencia de los «invitados» para integrar la delegación? ¿Cuáles serán los frutos de beneficio para el deporte y para el paí­s en general su presencia en las justas deportivas? ¿Con la experiencia que adquieren se logrará una mejorí­a a nuestros atletas?

Y no aprendemos, porque viajar con todo pagado parece ser un beneficio extra que buscan aquellos que se acercan a los que controlan el dinero de todos. Ya lo hemos visto en el Congreso, funcionarios del Ejecutivo y deportivos, que aprovechando el momento pagan uno que otro «favorcito» con brindar la opción de conocer el mundo.

Que Guatemala participe en este tipo de eventos es necesario. Supone un aliciente para los jóvenes que todos los dí­as tratan de establecerse y confirmarse como deportistas nacionales, son espacios de experiencias y de motivaciones que dejan con sus próximas actuaciones un mejor sabor de boca. Es bueno y alentador que Guatemala esté presente, pero que no se convierta en una oportunidad para pagar favores y llevar a alguien de paseo.

Por Redacción La Hora

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