Esta semana, volveremos a ver que la final se desarrolla, a visita recíproca, en el Estadio Mateo Flores, lo cual indica que, otra vez, los capitalinos dominaron el torneo.
No está mal; sólo que hace unos campeonatos que no observábamos un Clásico como final. En contraste, el futbol departamental ha venido progresando, y los equipos de provincia ya no agachan la cabeza ante los Rojos o los Cremas.
Y, más que valorar el éxito, habría que resaltar la regularidad de los equipos departamentales, que tal vez ha sido hasta mejor que la de Comunicaciones.
Por ejemplo, Suchitepéquez, que quedó en segundo lugar en el torneo pasado, ahora se quedó en semifinales; le ganó a los Cremas en su propio feudo, y por poco accede de nuevo la gran final. En contraste, Suchitepéquez sería uno de los equipos más regulares entre los dos torneos, pero el sistema no le permitiría, al menos, participar en el Torneo de Campeones de la Concacaf.
Por su parte, Petapa, con sus altibajos, es capaz de quedar como líderes del torneo, o en último lugar. Pero es sobresaliente percibir que la directiva ha mantenido a Alberto Salguero como el técnico de dicho conjunto. Jugadores van y vienen, pero el entrenador se mantiene, y pareciera que el éxito es su sistema, su trabajo.
No hay más que agregar en cuanto a Marquense y Xelajú, que, aunque no llegaron ahora a las semifinales, desde hace muchos torneos son dos de los equipos más complicados. Jugar ante ellos en sus estadios, despierta verdaderos temores, incluso para los capitalinos.
Uno de los aspectos que ha beneficiado al futbol es el trabajo con las bases menores de los equipos. En estos torneos, han tenido especial relevancia los jugadores Sub 23: Marquense, Jalapa, Comunicaciones, Municipal, Suchitepéquez, aportan varios jugadores jóvenes y con experiencia.
Esto debe verse como un aspecto exitoso y, en consecuencia, continuarse con estos planes.
Otro aspecto relevante es que el mercado del futbol no se ha encarecido más, lo que permite que los equipos departamentales puedan acceder a ciertos jugadores, antes inalcanzables.