De niña de RDA, a mujer más poderosa del mundo


Una parodia sobre Angela Merkel, canciller de Alemania, como manifestación por el Dí­a del Cambio Climático. FOTO LA HORA: AFP CAROLINE PANKERT

La conservadora Angela Merkel, que hoy presentó el programa y la composición de su nuevo gobierno con los liberales, consecutivo a su triunfo electoral del 27 de septiembre pasado, se ha impuesto como la canciller preferida de los alemanes y «la mujer más poderosa del planeta».


Considerada poco carismática y peor oradora, apodada durante años «la niña», Angela Merkel, 55 años, criada en la extinta RDA comunista, y llegada a la polí­tica con la caí­da del Muro de Berlí­n, se convirtió sin embargo, el 22 de noviembre de 2005, en la primera mujer en dirigir Alemania.

Además era la primera mujer desde la británica Margaret Thatcher en gobernar un gran paí­s europeo y la primera jefa de gobierno procedente de la ex RDA.

Aquella a la que la revista Forbes eligió cuatro años consecutivos como «la mujer más poderosa del planeta» se ilustró durante la presidencia alemana de la Unión Europea (UE) haciendo adoptar el Tratado de Lisboa.

Con la llegada de la crisis, recibió numerosas crí­ticas de sus socios de la UE cuando se negó a adoptar un plan de reactivación europeo, lo que le valió la etiqueta de «La señora no».

A nivel exterior, Merkel se destacó por su llamada al orden a Rusia sobre la cuestión de los derechos humanos, y su exigencia al papa Benedicto XVI de tomar distancias con las teorí­as negacionistas de un obispo integrista.

En polí­tica interior, sin embargo, evitó tomar posiciones rí­gidas. Obligada a convivir con la izquierda en la gran coalición de gobierno, abandonó las tesis liberales que defendí­a en 2005 y se contentó con generalidades, repitiendo que «el crecimiento crea empleo».

La única excepción fue su batalla para salvar al constructor automotor Opel y sus 25.000 empleos en Alemania, meses antes de las elecciones, logrando que éste fuera comprado por el fabricante de automóviles canadiense Magna apoyado por capital ruso.

Muchos alemanes saludan su pragmatismo y su simplicidad. Sin embargo, sus convicciones siguen siendo un misterio para ellos.

«Es una persona muy cerrada que aprendió bajo el régimen de la RDA a no expresar nunca lo que piensa», dice su biógrafo, Gerd Langguth. «Es una esfinge, pero ahora le gustarí­a parecer más humana», añade.

Nacida en Hamburgo, Merkel creció en la RDA, donde su padre, pastor protestante, se instaló poco después de su nacimiento.

Cientí­fica de formación, entró en polí­tica con la caí­da del Muro de Berlí­n. Con el padrinazgo de Helmut Kohl, «la niña», como él la llamaba, se convirtió en ministra de la Condición femenina y luego asumió la cartera de Medio Ambiente.

Más tarde aprovechó un escándalo en la CDU para desplazar a Kohl. Mujer y protestante, logró imponerse al frente de un partido de tradición católica dominado por hombres.

Casada en segundas nupcias con el quí­mico Joachim Sauer, la canciller conservó el apellido de su primer marido. La mujer que otrora fuera criticada por su falta de elegancia se ha negado siempre a ser el estandarte del feminismo.

GOBIERNO Menos impuestos


La canciller alemana Angela Merkel y sus nuevos aliados liberales presentaron hoy su programa de gobierno, prometiendo 24 mil millones de euros de disminución de impuestos a pesar del déficit presupuestario, agravado por la peor crisis económica en 50 años.

El gobierno que prestará juramento el miércoles «reducirá la carga fiscal de las familias, reformará el impuesto para las empresas y el impuesto a la herencia», anunció Merkel en una conferencia de prensa conjunta con el jefe de los liberales, Guido Westerwelle, su próximo ministro de Relaciones Exteriores.

Las reducciones fiscales comenzarán a partir del 1 de enero de 2010, precisó Merkel.

En una segunda etapa, el régimen fiscal –uno de los más complejos del mundo– será reformado a partir de 2011, «para simplificarlo y hacerlo más justo», agregó Westerwelle, refiriéndose a una de sus promesas de campaña.

En total, para fines de 2013, 24 mil millones de euros de reducciones fiscales beneficiarán a los hogares y a las empresas alemanas, según el programa gubernamental.

Simultáneamente, una reforma de la financiación del sistema de salud pública desembocará en el aumento de las cotizaciones de los asegurados, los únicos que deberán soportar el alza de los costos médicos provocados por el envejecimiento de la población, mientras que las cotizaciones de los empleadores serán sometidas a un tope.

La canciller y sus aliados se mostraron vagos en lo que respecta a la financiación de las medidas fiscales, luego de que la crisis vació las arcas del Estado.

Serán las «economí­as», en primer lugar en el funcionamiento del aparato estatal, y «el crecimiento» futuro los que financiarán la falta de ingresos fiscales, sostuvo Westerwelle.

«Se trata fundamentalmente de alentar al empleo», agregó la canciller, recordando que «100.000 desempleados menos equivalen a un ahorro de 2.000 millones de euros.

La deuda alemana asciende ya a más de 1,5 billones de euros, o sea unos 20.000 euros por persona, y Alemania gasta varias decenas de miles de millones anuales en pagar los intereses de su deuda.

Wolfgang Schaeuble, un veterano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que ya trabajó con el canciller Helmut Kohl, será el próximo ministro de Finanzas, anunció Merkel.

Este tendrá la dura tarea de reducir el déficit, tratando de que «los gastos progresen menos rápidamente que el Producto Interior Bruto (PIB)», indicó Westerwelle.

Para preservar su jerarquí­a de potencia económica, el nuevo gobierno se fijó la meta de llevar a Alemania al primer lugar del mundo en materia de «educación, ciencias e investigación», destacó la cancillerí­a.

El CDU de Merkel, el FDP y el CSU — equivalente bávaro del CDU–, lograron la mayorí­a en las elecciones legislativas del 27 de septiembre, permitiendo a la canciller poner fin a su gobierno de coalición con el partido socialdemócrata.

La lista de los miembros del gobierno todaví­a no fue publicada oficialmente, pero la cancillerí­a confirmó los nombres difundidos por la prensa.

Entre los principales puestos, el joven aristócrata Karl-Theodor zu Guttenberg ocupará el ministerio de Defensa, dejando la cartera de Economí­a al liberal Rainer Bruederle.

Philipp Roesler, de 36 años (FDP), será el ministro de Salud y el miembro más joven del gabinete. Este cirujano nacido en Vietnam fue adoptado a los nueve meses de edad por sus padres alemanes.

Westerwelle, que será vicecanciller y ministro de Relaciones Exteriores, confirmó su intención de pedir a los aliados que retiren las últimas cabezas nucleares norteamericanas de Alemania.