No será tan fácil, ya sé que pasa,
no será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma,
una cuchillada de amor. Fito Páez
Domingo de una noche que aparentaba ser fría. Músico, poeta también, loco, por supuesto, gracias por eso. No hacía falta más, él, su piano, luces amarillas, desquiciadas lilas a ratos, el mechón de su cabello ensortijado, nostalgia, ideas, sueños más bien, aplausos, sus dedos acariciando las teclas con maestría de amante que agasaja un cuerpo, salud sorbiendo de un vaso detenido por su mano izquierda y todo lo que diga está de más… hablo de Fito por supuesto.
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Miércoles de una noche fría. Se habrá hecho de noche en tus miradas; y sufrirás, y tomarás entonces penitentes blancuras laceradas.
La neblina obstruye la vista del jardín, hacia arriba diviso un esbozo de luna que anticipa desvelos gatunos. Poeta, loco también, ¿quién en su sano juicio vacía el corazón en las palabras?, lo estoy leyendo hace ya días, desordenadamente, reteniendo los versos, me gusta César Vallejo. El 26 de este penúltimo mes a las 18:00 horas habrá una lectura-homenaje-performance para él en la Embajada de México organizado por el poeta, colega en lo tocado, Julio Serrano.
Jueves en la tarde-noche acompañada, ya lo sé, ya lo he pensado, de un café latte, para pelear al frío y de literatura para reñirle al alma. Loca, locura, locuaz… y «los locos mueren de viejos», yo espero romper el esquema. Escritora, Vanessa Núñez Handal habla de su novela en donde mueren de rancios los chiflados, junto con Margarita Carrera y Carolina Escobar Sarto e inaugura así la nueva casa de un espacio ya querido, Sophos, ahora en la Plaza Fontanabella a las 18:30 horas.
De música tengo llena el alma, de poesía? al menos hoy los sueños, de locura tiñeron mi cuerpo y del Gobierno, de Obama, del peaje de Palín, los narcos mexicanos y el Oakland Mall paso