Como ser humano falible hay momentos en que me es necesario compartir alegrías, tristezas y experiencias, aunque mi personalidad sea de ermitaño. La libertad de expresión implica temas políticos, sociales y económicos, también las vivencias y los sentimientos que como seres humanos tenemos. Quienes escriben, incluyéndome, son responsables de compartir con quienes los leen, vivencias, experiencias y pensamientos. Con ésta introducción deseo compartir un poco de hechos y aspectos de mi reciente conocimiento y vivencia personal.
jfrlguate@yahoo.com
Mi salud no es la de un atleta, un joven o un adulto, sino de un hombre de la tercera edad que está pagándole a la vida el precio de la forma intensa y muchas veces abusiva de numerosas horas de trabajo que todos los días de mi vida he realizado, «como hormiga». Derivado de esto, recientemente me sometí a una intervención quirúrgica en México que es poco frecuente hacer en Guatemala.
Partí, como lo he realizado desde la edad de 13 años (1953), en TACA, con la suerte de aprovechar una oferta pública en el valor del pasaje. Me da orgullo y satisfacción que TACA sea una línea aérea propiedad de centroamericanos, grupo que en su oportunidad compró AVIATECA, empresa ésta última, en donde en una de mis muchas quijotadas adquirí unas acciones que actualmente son propiedad de mi familia. Buen servicio, excelente equipo, puntualidad, amabilidad y en el personal a la ida un joven agradable, al regreso dos bellas damas, una morena, otra pelirroja.
A mi arribo al DF, donde me acompañara el médico y especialista Mario Bolaños Porras, tuve la gran alegría que me recibieran tres amigos, todos los días me apoyaron y me facilitaron mis desplazamientos a los diferentes exámenes y actividades previas a que se me operara, me demostraron con hechos, no con palabra que «el amigo no traiciona o abandona al amigo», fueron un enorme apoyo durante mi internamiento, operación y en la recuperación que inicié en México.
Para mi sorpresa, el distinguido cirujano que me operó y corrigió los diferentes problemas que tenía, es hijo de una guatemalteca de Quetzaltenango, aunque por su apariencia rubia y por sus modales más parecía hijo de una inglesa. A Dios gracias, aunque con una pocas debilidades que se superarán en corto tiempo, regresé en mejores condiciones de las que me fui, con mucho más ánimo y deseo de poder estar con mi familia, con mis colegas, amigos y con quien quiera estar conmigo para servir a Guatemala.
En México pude corroborar la información parcial que ya tenía, que durante el actual gobierno, como dice el vicepresidente Stein, «la gusanera» había fraguado, en dos distintas oportunidades asesinarme; una cuando estuve detenido improcedentemente (y por eso es que a mí y a otros altos ex funcionarios se les mantiene apartados de los demás reos) y otra de fecha mucho más reciente, antes que mataran a los diputados del Parlacen y a su piloto. Pruebas legales me gustaría tener para presentar formalmente la denuncia, claro que si me matan, sería la prueba irrefutable de la veracidad de lo manifestado, pero no me interesa esa comprobación.
Continuará?