Es sabido que una cosa es analizar, investigar, disertar en la academia y otra cosa es llevar esos mismos conceptos a la realidad, a la aplicación práctica. Cuántos catedráticos y expertos universitarios pasan años analizando y opinando sobre un proceso, pero cuántos de ellos pueden decir que han logrado que sus criterios y sus conceptos se materialicen en la práctica.
jfrlguate@yahoo.com
Los partidos políticos en la democracia, sin excepción, han planteado durante la campaña sus propuestas, sus criterios de cómo abordar la recaudación, el desarrollo económico, la educación, la salud, la infraestructura y la seguridad, pero a partir del primer día de su gestión van enterándose de cosas y hechos distintos a los que ellos presuponían.
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Comprueban la problemática que implica el recurso humano que labora en los diferentes ministerios, secretarías y entidades descentralizadas; constatan que muchos de sus patrocinadores económicos no buscan el bien general sino invierten y actúan pretendiendo su bien individual. Depende de la personalidad, de los conocimientos teóricos, de las experiencias prácticas de quien gobierna el de absorber estas circunstancias con las que debe de gobernar. Esto mismo le sucede a los ministros, viceministros, secretarios generales y a quienes presiden y dirigen los fondos y las entidades descentralizadas.
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El abrir los ojos, el comprender la realidad, entre más pronto se logra más probable es que puedan resolver parte de las necesidades sociales, económicas y políticas del país. Hay por supuesto personas que se pasan la totalidad de los años de gobierno analizando, pensando cuál es la solución teórica de cómo organizar el Estado, reestructurar el mismo, etc. Incluso, hay quienes han sido parte de más de un gobierno como ministros, comisionados presidenciales o miembros del gabinete general, de los gabinetes específicos y su capacidad real de actuar todavía continúa perdida en el espacio.
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Los ministros de Finanzas, Agricultura, Educación y Trabajo son los que más deben pasar de la teoría a la práctica; si no lo saben hacer, si no lo quieren hacer son los que más van a influir en el fracaso de la gestión de cualquier gobierno.
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La crisis que actualmente afecta al mundo demanda aún más que se tomen acciones y se efectúen decisiones inmediatas que le permitan al país superar, subir la marejada de problemas que la misma trae. Por supuesto, podemos hacer seminarios, jornadas, eventos y continuar dándole vueltas y vueltas a la teoría, al análisis y no concluir en acciones y decisiones.
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Los grupos de poder son seguramente los principales beneficiados cuando no se actúa. Qué importa que el quetzal se deprecie si ello le significa menores costos salariales a su producción y a la exportación. Qué importa a esos grupos que el costo de importaciones baje si no existe una fiscalización, un control que los compela a trasladar ese beneficio al consumidor. Acaso les interesa o les preocupa que la recaudación vaya en picada si la concentración de la riqueza no sólo se mantiene, sino en buena parte se aumenta para ese reducido número de familias.
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Los gobernantes, sus ministros deben de comprender que es ahora el momento de romper las ataduras que les impiden dirigir y desarrollar el país buscando el beneficio de todos.