La guerra en Irak ha cobrado la vida de aproximadamente 655 mil personas desde su inicio, según una encuesta realizada por la revista médica británica Lancet. Todas las víctimas son iraquíes, mientras un censo realizado por las fuerzas armadas de EE.UU. indica que han sido 3 mil soldados estadounidenses, 132 británicos y cien de diversas nacionalidades. La diferencia entre una y otra cifra es abismal. Según reportes de prensa, el número de víctimas diarias se redondea en 455. Entre enfrentamientos de las fuerzas invasoras de la coalición contra la resistencia iraquí y bombazos en automóviles y atacantes suicidas de parte de insurgentes extremistas. La violencia en el país del Medio Oriente no pareciera dar tregua a sus habitantes.
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Debido a la crisis derivada de la guerra, algunos sectores y pobladores del país han tenido que optar por el exilio para salvar las vidas propias y las de sus seres queridos. En Irak, la mayoría es de religión musulmana (97%), mientras que otro tres por ciento lo componen los iraquíes cristianos. Este sector es el que peores atentados sufre, ya que ambas sectas del Islam en Irak, sunnies y chiítas, quienes también se encuentran en conflicto, creen que ayudan a las fuerzas invasoras. Esta creencia se debe a que siendo el presidente de EE.UU., George W. Bush, de religión y fe cristiana, entonces los cristianos iraquíes ayudan a los estadounidenses y los creen sus aliados.
Cristianos entre musulmanes
Cerca de 600 mil cristianos han tenido que salir del país, entre ellos, una familia de 11 integrantes que en su paso hacia Estados Unidos decidieron establecerse en Guatemala. La familia de Munier-Y-Ibrahim y su esposa Jinan, tuvo que salir de Irak hace tres años debido al clima de violencia que se vive, en especial contra la población cristiana.
Munier y Jinan tienen 9 hijos, y se dedican a administrar una cafetería en el país. Munier fue soldado durante 14 años, al servicio del gobierno de Saddam Hussein. Peleó dos veces contra los estadounidenses: la primera en 1990 durante la invasión a Kuwait, y en 2003 durante la invasión de EE.UU. a Irak. Fue herido tres veces, una en el hombro, otra en el abdomen y otra en la pierna en donde pedazos de metralla se le alojaron tan profundamente en la piel, que las numerosas intervenciones quirúrgicas no le han permitido retirarle los pedazos de metal. í‰l indica que de retirarle los pedazos podría morir por alguna infección, o al menos eso es lo que dijeron los doctores.
Legalizados
La familia se encuentra con todos los papeles en regla en Guatemala, documentos como cedula de vecindad, licencia de conducir, todos fueron obtenidos de forma legal en el país. Ellos son legalmente declarados habitantes de Guatemala, pero buscan visa para poder ingresar a Estados Unidos.
Salieron al exilio de Irak hace tres años. Hombres fuertemente armados llegaron a su casa y amenazaron con asesinar a su familia. Hace tres años asesinaron a un hermano de Munier y a dos de primas de Jinan.
«Eso sin contar los familiares que habremos perdido ya y que no nos hemos enterado» relata Munier, mientras Jinan termina de atender a los comensales de su cafetería. «La violencia allá está inaguantable, ya nadie esta exento» agregó Munier.
«Con Saddam en Irak estábamos mal, pero con los norteamericanos ahora estamos peor» explica Munier mientras su mirada se pierde al ver a la ventana. La emoción que lo embarga es tal, que no puede continuar su relato y Jinan lo toma del brazo mientras continúa la historia de su esposo. «Antes con Saddam solo escaseaba el dinero y nos moríamos de hambre, ahora el pueblo iraquí se muere de hambre y por las balas y las bombas, la guerra esta matando al pueblo iraquí» manifiesta Jinan, mientras Munier acaricia la cabeza de su pequeño hijo, Ahmar de 8 años.
Enamorados del país
Decidieron venir a Guatemala debido a que Jinan tiene un hermano que se estableció aquí cuando salió de Irak hace 27 años, y también por su proximidad con EE.UU. «Mi hermano nos ayudó a mi esposo y a mí a establecernos en Guatemala, ahora tenemos negocio propio y ahorramos dinero para continuar nuestro viaje» indica emocionada Jinan.
La pareja dice que Guatemala es un país hermoso, pero que debido a los índices de violencia y criminalidad que se viven en el país, no les parece conveniente quedarse. «Guatemala es bonito, pero a nuestro parecer podemos optar a una vida mejor en EE.UU.».
También afirman que tienen una hija de 15 años, quien se encuentra enferma, y solamente puede tener tratamiento en EE.UU.
«Ahora lo único que quiero es poder darle una vida digna a mi esposa y a mis hijos. Ya sobreviví tres veces, y mi familia también le ha tocado sobrevivir, ahora solo queremos vivir en paz» finaliza Munier, mientras voltea a ver su esposa y a su pequeño hijo.