Recuerdo que cuando era chico la campaña presidencial de los generales Chacón y Ubico, la forma de atraer votos era repartiendo una libra de frijol, de arroz, azúcar y sal. Eran dos partidos, el Liberal Progresista, de Ubico, y el Conservador de Chacón. No había canciones, gorras ni playeras; a las sedes de las filiales les llamaban clubes. Chacón ganó la primera elección, la segunda Ubico y la reelección que duró 14 años, hasta la gloriosa Revolución del 20 de Octubre de 1944.
Por aquel entonces circuló un chiste: una vez estaba comiendo un cerdo y pasó Ubico y oyó que al masticar decía: «Chacón, Chacón», se enojó y le dio una patada, el cerdo chilló: «Ubico, Ubico». En cuanto a canciones había una española que decía: «Valencia/son tus noches aromadas/ como tálamos de amor» y el estribillo: «solo Chacón, Chacón, Chacón». Por aparte los estudiantes le hicieron letra a otra canción, también española, así: «Jorge de charpa y de gala/ émulo de Machaquito/, que montado en una escoba/se parece a Napoleón/, hay que bonito».
Cuando fueron las elecciones de 1951, que las ganó el coronel Arbenz Guzmán, después del doctor Juan José Arévalo Bermejo, hubo 26 candidatos, me parece, Arbenz, igual que Arévalo, estaba haciendo un trabajo de estadista, en favor de Guatemala, eso le valió la derrocada.
En la actualidad proliferan los «candidatos» a la codiciada silla, abundan las cancioncitas, gorras, playeras, pintas y empapeladas, así como los grandes ofrecimientos, el discurso politiquero o populista es fácil. Pueda ser que dentro de todo ello se encuentre una pieza de sinceridad y buenos deseos por hacer algo, pero una cosa es ver el panorama desde la llanura y otra desde la ambicionada silla, donde hay compromisos que cumplir, granjerías que corresponder. Lastre que se viene arrastrando, leyes y normas que devienen en muros infranqueables. Eso lo desconocen los votantes y así exigen que durante el primer mes de gobierno se cumplan las promesas de la campaña, y como no es así, se vuelven en contra suya.
De manera que el universo de las elecciones generales no es fácil de entender, y si a eso se agrega ausencia de proyectos de gobierno, porque a la «campaña» se va, como en el bingo, por si pega, nunca vamos a salir de ese atolladero en el que nos encontramos.
GOTITA: En algunos buses y ruleteros hay un rotulito que dice: DIOS ES AMOR, pero debiera agregarse otro que diga: Y LOS PASAJEROS LOS ENEMIGOS.