Sandino Asturias, analista del Centro de Estudios de Guatemala, coincide con sociólogos al afirmar que el apoyo comunitario hacia los capos de la droga es el resultado de la desprotección del Estado hacia la comunidad. En ese sentido, al narcotráfico le interesa suplir funciones del Estado para obtener la colaboración de la población comunitaria.
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La Hora. ¿Cómo obtiene el narcotráfico el apoyo comunitario?
Sandino Asturias. Es claro que el narcotráfico actúa y tiene capacidad de corromper e influir en la medida de que el Estado está ausente. Efectivamente, en los lugares donde no existe el Estado, el poder y los recursos del narcotráfico sustituyen lo que el Gobierno no provee. Por eso, en las zonas más pobres y vulnerables, el narcotráfico tiene una base social.
L. H. ¿Cómo pueden alcanzar legitimidad las obras sociales de los narcotraficantes?
S. A. Cuando resuelve los problemas de una comunidad, como la carencia de los servicios de agua, luz, educación y salud, además de proveer satisfactores básicos, pues definitivamente empieza tener legitimidad el narco como un poder que brinda protección a quien la necesita. Es un tema en el cual el Estado es el responsable por estar ausente.
L. H. Cómo contrarrestar estas acciones de los capos de la droga?
S. A. La única manera de combatir este fenómeno es fortalecer al Estado y sus instituciones, no sólo de seguridad sino las encargadas del bienestar social, para que los grupos delictivos no ocupen estos espacios vacíos de autoridad.
L. H. ¿Cómo deberían reaccionar los comunitarios al envolverse en las obras de los narcos?
S. A. No se trata de percibir a la comunidad cómo un cómplice del crimen organizado. Es necesario rescatar las zonas peligro a través de políticas seguridad y eso le compete solo al Gobierno. Es imprescindible fortalecer la inversión social para quitarle a los narcotraficantes los argumentos que tiene para ayudar a la población.
L. H. ¿Tiene el Estado la capacidad para enfrentar este fenómeno?
S. A. Definitivamente no. La falta de políticas incluyentes en el Gobierno y la tendencia a debilitar el Estado nos pintan un panorama negativo. Hay que entender que se trata de un problema focalizado en algunos puntos del país, ya que narcotráfico escoge actuar donde no hay Estado pero podría alcanzar proporciones mayores-
L. H. ¿Cuál debería ser la prioridad del Estado para combatir este fenómeno?
S. A. Necesitamos con urgencia un nuevo modelo de Estado, que cumpla al ciento por ciento con sus funciones, que surja a partir de un planteamiento civil y de carácter participativo. Así una de las prioridades debería ser la garantía de los derechos fundamentales, la justicia y la satisfacción de las necesidades básicas para toda la población.
SANDINO ASTURIAS
Centro de Estudios de Guatemala