Pasado mañana, el 14 de enero de 2008, tomará usted posesión de la Presidencia de la República de Guatemala y, a partir de ese momento, estará usted en el ejercicio del derecho constitucional de conducirse como el legítimo presidente electo democráticamente en la República de Guatemala.
A partir de ese momento, señor ílvaro Colom, tendrá usted el Poder en sus manos y, aunque saben los guatemaltecos que el verdadero poder aún lo ejercen otros tras bambalinas, asumen que usted ejercerá una cuota de poder verdadero como presidente constitucional y saben que tendrá usted relativamente cerca las herramientas para iniciar el diseño de la creación, en teoría y en praxis, de nuevas estructuras sociales, económicas y políticas para los guatemaltecos, estructuras en donde todo lo legal tenga validez, incluyendo la decencia.
¡Hay tanto que hacer, señor Colom! ¡Hay tantísimo que limpiar, eliminar, construir y ponderar! Es corto el tiempo. La tarea es larga, ardua y, si usted actúa con fidelidad a Dios, a la Constitución Política, a su patria y a la buena fe, le advierto, don ílvaro Colom, que su vida, con alguna probabilidad correrá peligro, por la única razón de que hay poderosas fuerzas de derecha y de izquierda que usted conoce y sabe dónde se encuentran, que no quieren cambio alguno en Guatemala porque la situación que existe en este momento -la pobreza y pobreza extrema; el analfabetismo; la insalubridad; el caos; la impunidad; los asesinatos; el desarraigo del nacionalismo, es decir, la transculturización; el contrabando; el narcotráfico; el exceso de legislación y la falta de aplicación de la ley y la justicia, etc.- conviene a esas fuerzas que se mantenga vigente y… ¡No quieren intrusos! Si no, pregúntele usted a Jacobo Arbenz Guzmán y a Carlos Castillo Armas.
El poder y el dinero, señor Colom, son las tentaciones más grandes de las cuales, comparativamente, pocas personas pueden sustraerse. El esfuerzo para librarse de la adulación y de las tentaciones mencionadas debe ser enorme. El sacrificio es grande y quizás no todo el pueblo de Guatemala se lo agradecerá, pero Dios y la historia se lo recompensarán con creces a usted y a sus generaciones venideras, contrario a lo que ocurriría si tomara el poder para engañar a una ciudadanía entera.
Los guatemaltecos que votaron por usted le dan la bienvenida a la Silla Presidencial de Guatemala. Esa gran mayoría lo eligió a usted porque tiene sed de que se inicie un proceso de cambio. La caótica situación en Guatemala es ya insoportable? inaguantable. Desafortunadamente las expectativas son muy grandes y se entiende que desde cualquier ángulo que quiera verse el asunto, es punto menos que imposible que pueda usted llenar todas esas expectativas individuales y de grupos.
Pero, seguramente señor Colom esperan, como mínimo, que no vaya usted a convertirse en otro vulgar ladrón con la intención única de salir dentro de cuatro años por la puerta trasera, con las bolsas llenas de dinero mal habido, tratando de limpiar su camino a pura propaganda, dejando a su pueblo de nuevo con la profunda rabia, la desesperanza, la impotencia y la frustración de ver una vez más que Guatemala no tiene oportunidad de caminar hacia delante, porque los mismos guatemaltecos la tienen de rodillas.
Quizás se espere mucho de usted, señor Colom, pero ahora usted es el líder. ¡Brille! ¡Es su oportunidad de ser? o no ser!