Los dichos son expresiones de sabiduría popular, que se aplican a toda actividad humana, como las elecciones, en las que el dicho «la tercera es la vencida», puede provocar discusiones, más porque uno sea parte del voto duro, que por la esencia del dicho citado.
CON MOTIVO de las elecciones generales que se realizarán el 9 de septiembre de 2007, se ha vuelto relativamente frecuente escuchar en ruedas de café y otras bebidas, el dicho «la tercera es la vencida», aplicándolo a un candidato presidencial, que competirá por tercera vez.
Si partimos de 1986 para el presente, yo planteo una «lógica histórica» que conlleva dos hechos: i) que el candidato presidencial que pierde en la siguiente gana, y ii) que nunca repite el partido gobernante. Si correlacionamos la sabiduría popular del dicho «la tercera es la vencida» y esta lógica, podemos enriquecer nuestro análisis, y presentar una exposición de ideas coherente. Los dos factores son reales. El primero se basa en la experiencia de la gente y que, conforme se presenta, lo que hace es configurar esa sabiduría popular. Y el segundo tiene que ver con hechos que no podemos modificar, sino sólo explicar, a la luz de los datos derivados de las elecciones anteriores.
LA TERCERA participación de ílvaro Colom Caballeros, como candidato presidencial, hay que situarla en un horizonte extendido, y donde la historia lo remite a uno a estadísticas reales e inmodificables, de los resultados electorales alcanzados, en una dirección siempre ascendente, en varias dimensiones.
Por ejemplo, los datos revelan un crecimiento histórico, en el número de votos obtenido y el número de diputaciones y alcaldías ganadas. En su primera participación, en 1999, tres años después de la firma de los Acuerdos de Paz, Colom Caballeros, postulado por una coalición de los partidos Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) y Desarrollo Integral Auténtico (DIA), consiguió 270,891 votos (12.36%), constituyendo la tercera fuerza política del país, después del FRG y el PAN, quienes disputaron la presidencia en segunda vuelta.
LA SEGUNDA participación fue en las elecciones de 2003, esta vez, con un partido nuevo, la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con el que se convirtió en la segunda fuerza política del país. En esta elección se clasificó para la segunda vuelta presidencial, tras haber obtenido 707,578 votos (26.36%), el 9 de noviembre de 2003, y el 28 de diciembre del mismo año, en la segunda vuelta, obtuvo 1.046,744 votos (45.87%), contra 1.235,129.
La otra variable en la que el candidato uneísta muestra tendencia ascendente es en diputados y alcaldías ganadas. En 1999, condujo a la victoria de 2 diputados por Lista Nacional, 7 distritales y 2 al Parlamento Centroamericano. Colom Caballeros superó en número de votos conseguidos a sus candidatos a diputados por Lista Nacional. En la elección municipal obtuvo 123,413 votos y ganó 14 alcaldías de 330, habiendo propuesto 180.
En 2003, el candidato de la UNE dio un salto significativo, no sólo por convertirse en la segunda fuerza política, sino por el contenido del resultado electoral, en tanto sobrepasó el millón de votos en la segunda vuelta, sino por la cantidad de diputados y alcaldías que ganó.
Así, de acuerdo con la memoria de elecciones, del Tribunal Supremo Electoral, Colom Caballeros condujo a la victoria de 37 diputados: 6 por Lista Nacional, 26 distritales y 5 al Parlamento Centroamericano. Asimismo, consiguió 330,806 votos en las elecciones municipales, donde obtuvo 38 alcaldías (11.48) de 331 en la disputa electoral, habiendo propuesto 302 candidatos.
En fin, la historia y los datos son herramientas útiles para el análisis de la política guatemalteca. Sin duda, esta campaña es diferente respecto del escenario de hace cuatro años, pero como dijo el propio Colom, quedar segundo, esperar la siguiente elección y ganar, no es fácil.