En el área rural del país se deben recorrer una prolongada distancia para recolectar agua de algún río, pozo o chorro comunal; sin embargo, en San Jerónimo, Baja Verapaz, existe un proyecto inusual que ejemplifica el aprovechamiento del recurso hídrico para su población.
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El río de San Jerónimo llamado así por la comunidad, es uno de los 63 afluentes que nace de la Sierra de las Minas, y posee una enorme importancia económica para la población porque abastece con agua para uso doméstico, agroindustrial e hidroeléctrico del lugar.
La cuenca del río San Jerónimo es una microcuenca que pertenece a la sub cuenca del río Salamá, que a su vez pertenece a la cuenca del río Salinas, el cual forma al río Usumacinta y finalmente desemboca al Golfo de México.
Los pobladores de la comunidad se benefician del uso del agua con ayuda de Aursa, un comité que permitió establecer las vías de aprovechamiento del recurso; los habitantes de la Sierra dependen de la agricultura, algunos practican el manejo forestal y la piscicultura.
ENERGíA
Desde las vertientes del nacimiento de la cuenca con el ahorro del agua en la represa, se preserva de ella por medio del estanque que alberga alrededor de 15 mil metros cúbicos, que luego descienden por un canal que dirige el agua hasta una turbina de una planta hidroeléctrica generadora de luz para los pobladores.
La planta genera energía que comunica con la red eléctrica de las comunidades que «aunque no es más barata, la luz no baja y permite una continuidad», comentó Napoleón Ortega, operador técnico del servicio.
Jorge Lemus, representante legal de Aursa, comentó que el ahorro del vital líquido, además del pueblo de San Jerónimo, ayuda a las aldeas Los Limones, El Cacao, Los Jocotales, Santa Marta y el caserio Cañas Viejas, entre otros.
Al menos el 75 por ciento de la población se beneficia del trabajo efectuado por el agua, es decir, que luego de generar energía eléctrica, se conduce por una tubería para ser aprovechada por los regadíos, y para la crianza de tilapia.
La tilapia es una especie de pez de granja, nutrido con concentrado y mantenido artificialmente en pozas suministradas por el agua proveniente del río que como asociación se encarga de preservar.
A los beneficios del río se suman el aporte económico que generan los cuarenta productores de Tilapia, las 800 manzanas de cultivo de tomate, la ganadería, cultivo de pepino entre otros.
Este podría ser un buen ejemplo del aprovechamiento del agua en una población, que desde lo alto de la sierra de las Minas, conserva el agua para luego dirigirla haciendo uso de ella la hidroeléctrica, la piscicultura, los regantes, el turismo, la industria y las comunidades para uso doméstico, convirtiéndose así en un paraíso del recurso hídrico.
La sobreexplotación de los mantos acuíferos, la contaminación de las fuentes de agua aledañas al río San Jerónimo, aunado al avance de la frontera agrícola, y la consecuente deforestación indiscriminada de los bosques, generaron conflictos entre las comunidades aledañas. Originados por el deterioro en la calidad del recurso hídrico.
La contaminación, así como la protección de la cuenca, depende de los habitantes del municipio, ya que el detrimento del recurso se ha originado por acciones que ellos realizan. Sin embargo, a través de la creación del Comité de Cuenca, en donde participa de forma activa la municipalidad, la Asociación de Usuarios de Riego de San Jerónimo (AURSA) y Defensores de la Naturaleza establecen un comité de cuenca.