Aunque no era propiamente un monumento, los capitalinos así la consideraban. La Ceiba de Jocotenango fue sembrada en él, después, conocido Parque Morazán por órdenes del Capitán General Mollinedo y Saravia en 1778. No he conocido un árbol tan majestuoso como dicha ceiba. A media altura se dividía en dos grandes ramas, que en su base tenían un remiendo de cemento y estaban uncidas por un enorme cincho de metal. Según contaban, un rayo le había caído, motivo del remiendo y el cinturón. Durante la administración edilicia del Lic. Colom Argueta fue derribada por razones de seguridad previo dictamen de expertos.
En el centro de la Plaza de Armas, más conocida como Parque Central, se erigió una espaciosa fuente de piedra marmorea traída de Barbales (probablemente Barbalos, Salamanca, España.), según relato del Lic. Batres Jáuregui, quien además nos cuenta, que la fuente tenía un templete rodeado de cuatro bridones y, en el medio, la estatua ecuestre de Carlos IV, que a raíz de la independencia, fue botada por un grupo de patriotas y quedó solamente el caballo. Se le llamó indistintamente como de Carlos III o Carlos IV, debido a que en la placa que se le puso para su inauguración, estaba dedicado el monumento a ambos monarcas. Hoy la fuente y templete se encuentran en la Plazuela España.
El Templo de Minerva, llamado también Palacio de Minerva, se construyó por orden de Estrada Cabrera, quien se creyó protector de las ciencias y de las artes, y por ello, estableció con pompa y lujo, las Minervalias, que se celebran el último domingo de octubre con la asistencia de escolares y maestros, que no obtenían ningún provecho de ellas. La idea de las fiestas se debe a don Rafael Spínola y el nombre «Minervalias» a don Joaquín Méndez. El templo ubicado en el Hipódromo del Norte, fue derribado por razones de seguridad, durante el régimen del coronel. Arbenz.
La estatua ecuestre de don Justo Rufino Barrios, se erigió inicialmente a principios del Bulevar 30 de Junio, en el parque de La Reforma, en donde hoy comienza la Avenida de la Reforma. Todo obra del presidente Reyna Barrios. Más tarde la estatua fue trasladada frente a la Estación de los Ferrocarriles, lugar que se llamó Plazuela Barrios. Por haberse convertido en un sitio de mal vivientes, Colom Argueta la movió al final de la Avenida de las Américas. Arzú la regresó a la zona 1.
La Plazuela 11 de Marzo se construyó como un homenaje al movimiento unionista que derrocó a Estrada Cabrera en 1920. Ubicada en la séptima avenida sur, lucía una frente con un minarete que coronaba un ángel.
Una madrugada chocó un automóvil en la fuente; Enrique Molina que lo conducía pareció al caer dentro de la misma; los otros tripulantes, Dr. Ramón Calderón, Ministro de Educación, el «Charro», Leal y mi papá, Francisco Guerra Morales, con lesiones leves, fueron internados en el Hospital Militar. Ubico, a causa del accidente, mandó quitar la fuente. El ángel estuvo tirado algún tiempo a la vera de la Avenida de la Reforma. Después, misteriosamente, apareció coronando la capilla del Liceo Guatemala, en donde aún permanece.