La batalla que se anunciaba entre banqueros y políticos por la reforma financiera y el mayor control del sector bancario quedó lanzada hoy en la apertura de la 40ª edición del Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, a la espera del discurso inaugural del presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Cerca de 2.500 líderes políticos, económicos y empresariales de todo el mundo participan en el Foro que se celebra en el Centro de Congresos de la exclusiva estación de esquí del este de Suiza, cubierta de nieve y bajo un inmaculado cielo azul.
Tal como se esperaba, los banqueros lanzaron rápidamente su contraataque para frenar la ofensiva política tendiente a controlar más al sector, asegurando que limitar la talla y actividades de los bancos –como pretende el presidente estadounidense Barack Obama– no es la mejor respuesta para evitar otra crisis financiera.
«No he visto evidencia que sugiera que achicar los bancos y hacerlos más pequeños sea la respuesta» para evitar una nueva crisis, dijo el presidente del banco británico Barclays, Robert Diamond Junior, en un debate sobre riesgos financieros.
En la misma sintonía, el presidente del banco estadounidense JP Morgan Chase International, Jacob Frenkel, afirmó que «la muy profunda recesión que hemos tenido constituye un terreno fértil para decisiones políticas potencialmente malas».
Con estas cartas sobre la mesa desde temprano, Nicolas Sarkozy tenía previsto dedicar esta tarde el discurso inaugural del Foro a la «poscrisis» y la «regulación de las finanzas mundiales», según indicaron sus servicios de comunicación.
El jefe de Estado francés es uno de los más fervientes impulsores de un mayor control al sector financiero, una cruzada en la cual recibió la semana pasada un fuerte espaldarazo de Obama.
El tema, que se encuentra en discusión en el G20 de potencias industrializadas y emergentes desde abril del año pasado, también debería ser tratado por otra de las estrellas esperadas en esta edición de Davos, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien recibirá el viernes un premio especial al «estadista global».
Según un estudio publicado el martes por la consultora PriceWaterHouseCoopers, los responsables de las grandes corporaciones están más preocupados por un posible exceso de regulación de sus negocios.
Para el presidente de Barclays, una reducción del tamaño de los bancos tendría un impacto «muy negativo» sobre la economía y el empleo. «Los bancos son grandes porque siguieron a sus clientes y los mercados», agregó.
Además de la poscrisis, el Foro de Davos tendrá como siempre múltiples ángulos de discusión y otros grandes ejes, como la tragedia de Haití, la amenaza de crisis social por la explosión del desempleo y los temores por la economía china.
En ese marco, el vicegobernador del Banco Central de China, Zhu Mi, advirtió que los países emergentes podrían sufrir este año una brusca fuga de capitales si la Reserva Federal estadounidense no endurece su política monetaria.
«Todo el mundo está muy preocupado por la dirección que van a tomar los movimientos de capitales. Es un riesgo real este año», dijo el responsable chino.
Unos 30 jefes de gobierno y Estado han anunciado su participación en Davos, entre ellos el presidente mexicano Felipe Calderón, el colombiano Alvaro Uribe y el jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo país ejerce actualmente la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE).