La idea generalizada de un Ramiro de León Carpio transparente y absolutamente honrado se hizo añicos hoy, cuando fueron publicados los cheques auténticos que comprueban el saqueo de fondos ocurrido en los últimos cinco días de su mandato, perpetrado vía el Estado Mayor Presidencial que dirigía el general Otto Pérez Molina. En el caso de Ramiro de León Carpio es grave y lapidario el hecho, puesto que recordarán los lectores que fue él quien en su discurso de toma de posesión dijo que eliminaría los confidenciales y fue él quien, además, promovió una reforma constitucional con ese fin.
Sin embargo, de manera mucho más que confidencial se saqueó al Estado sacando más de DIECINUEVE MILLONES DE QUETZALES en cuestión de horas. Podrá decirse que el Presidente no tuvo que ver en el saqueo y, efectivamente, él no era cuentadante del Estado Mayor Presidencial, ni firmaba cheques, ni manejaba los fondos, pero es de suponer que para convertir en efectivo esa gran cantidad el Presidente tenía que estar al tanto.
La explicación ofrecida por el general Pérez Molina, en el sentido de que no recuerda el destino exacto de los fondos, pero que supone que fueron para cubrir los gastos de toma de posesión de Arzú y para ofrecerle seguridad una semana al Presidente electo es una burla a la inteligencia del pueblo de Guatemala porque todos sabemos que para la toma de posesión había una asignación específica y si proteger una semana al Presidente electo cuesta casi 20 millones, amolados estamos como país.
Huele todo esto a que en las últimas de cambio, el transparente Ramiro y su equipo terminaron armándose con lo que podían. En otras palabras, se levantaron lo que quedaba y lo hicieron mediante el Estado Mayor Presidencial, entidad a la que fueron a parar muchas de las transferencias de fondos recibidas por el Ministerio de la Defensa en tiempos en que los gastos eran secreto de guerra.
Lo imperdonable de Ramiro de León Carpio es que convirtió al Ejército en la caja chica del Presidente, suprimiendo los confidenciales, pero prostituyendo más a la institución armada. Fue en su gobierno que idearon el mecanismo de abolir los confidenciales y convertir todo el Presupuesto militar en partida confidencial para beneficio del Presidente, de su Jefe de Estado Mayor y de sus allegados. El caso de estos cheques es un escándalo que tendrá repercusiones tal vez en esta campaña, aunque nuestro pueblo ya está acostumbrado al saqueo y posiblemente ni se inmute. Pero para la historia, el nombre de Ramiro de León Carpio tendrá que ser revisado porque supo vender la imagen de hombre probo, no obstante el saqueo que hicieron del Estado desde Salud Pública hasta en el Ejército, y ahora con estos cheques que demuestran el saqueo de cuando menos 19 millones (y sepa Dios cuánto más en otras cuentas) su nombre ante la historia tendrá otra dimensión.