En 1990, siendo parte activa del partido político que iniciamos, vi gestarse y convertirse en una organización política, postulé y fui electo diputado al Congreso de la República por el distrito central de Guatemala y el primer jefe de bancada del FRG. En esa época, el presidente, Jorge Serrano nos pidió a los jefes de bancada apoyáramos al gobierno aprobando diferentes leyes que eran urgentes y necesarias, como fue la modificación al Código Procesal Penal para que se diera la oralidad.
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Nos insistió sobre la urgente necesidad de que el Congreso legislara en ese y otros aspectos, aprovechándome de nuestro mutuo conocimiento personal, le manifesté: Jorge, tú que fuiste presidente del Consejo de Estado conoces la carencia de espacios físicos que el Congreso de la República tiene, ni siquiera la totalidad de bancadas o de las comisiones tiene donde sentarse a trabajar; por ello, te propongo que se nos traslade el inmueble que ocupa el Banco de los Trabajadores que colinda con el edificio del Congreso, inmueble que en la época colonial fue la residencia de Antonio Larrazábal, diputado de la capitanía de Guatemala ante las Cortes de Cádiz.
Serrano se comprometió a hacer una visita, la cual realizó a los pocos días y así fue como se inició la adquisición de lo que hoy es la Casa Larrazábal, hecho que permitió que se crearan salones de trabajo para las comisiones y espacios mínimos para que todos los miembros de la junta directiva, bancadas y comisiones tuvieran un lugar para laborar.
Durante el gobierno de Ramiro de León Carpio, siendo primer vicepresidente del Congreso, le planteé se trasladara, como parte del patrimonio del Congreso, el inmueble que había ocupado la Dirección General de Estadística localizado en la esquina de la décima calle y octava avenida, que se encontraba abandonado desde el terremoto, aceptó y durante el período de esa directiva se remodeló e inauguró, hoy es la casa de la cultura donde se encuentra la biblioteca del Congreso, oficinas de cómputo y otras dependencias.
En el 2000 le planteé al presidente del Congreso, Ríos Montt, una idea que venía considerando por años, que en el parque de la Democracia, donde existen -desde la época del presidente Vinicio Cerezo- un estadio, canchas de basquetbol, etc., se tomaran cuatro manzanas y se construyese con recursos del Organismo Legislativo un nuevo Instituto Nacional para Varones y una nueva Escuela de Comercio, beneficiando a la población. A cambio se le entregara al Congreso los dos edificios del Instituto de Varones y de la Escuela de Comercio localizados en la novena y décima avenida y novena calle, casi colindantes con el Congreso, para que el Organismo Legislativo los remodelara en la parte histórica y en los enormes patios construyera dos torres, lo que le permitiría contar con suficiente infraestructura física y no tener que desperdiciar recursos alquilando inmuebles menos adecuados en diferentes lugares, recursos ahorrados tiene el Congreso. La alternativa se planificó pero nunca se ejecutó; sin embargo, éste es un excelente momento para hacerlo.