Cada día leo en los medios escritos la penosa situación de escuelas públicas de primaria y de los institutos, públicos también, de educación media, que denuncian la falta de sillas y escritorios, que no hay Director, ni maestros para atender a los alumnos (como el Instituto Federico Mora), que no ha llegado la valija didáctica para el maestro, que no hay refacción para los niños debido a que las autoridades correspondientes no les han enviado el dinero, que los techos están agujerados y ya empezó a llover, etc. Todo eso y más, DA PENA, especialmente cuando estamos a casi medio ciclo escolar.
Toda organización legalmente establecida tiene estatutos que la rigen y un reglamento de funcionamiento; ambos documentos dan las pautas y señalan el camino a seguir, basado éste en una filosofía, visión y misión de la organización. Las directrices se vuelven normas de qué hacer para realizar la misión. Sin embargo, hemos visto que en muchos países, esas directrices son distorsionadas por los administradores.
Recientemente asistí a la presentación del estudio elaborado por el Centro Internacional para Investigaciones en Derechos Humanos sobre la «Estructura Orgánica y Presupuesto del Ministerio de Educación». En dicho estudio, me llama poderosamente la atención el que en la p.18, en el cuadro de Variaciones en los Programas Presupuestarios 2008-2009, en el renglón Educación Inicial, se encuentra que, de Q13.8 millones asignados a la educación inicial en el año 2008, se le quitaron Q12.9 millones; es decir que a la educación inicial se ha quedado con un presupuesto de Q0.9 millones para el año 2,009. En el inciso «h» del mismo estudio, p. 19, dice: «Lo que significa que el Ministerio de Educación prácticamente no intervendrá en el tema y posiblemente lo dejará a cargo de otras dependencias públicas». ¿Será que las autoridades, tanto del Ejecutivo como del Legislativo no han leído el Artículo 74 «Educación obligatoria», de la Constitución de la República de Guatemala y que tampoco han leído el Artículo 29 «Niveles del Subsistema de Educación Escolar», primer nivel, EDUCACIí“N INICIAL?… DA PENA.
Otros columnistas han hablado de la duplicación de funciones que se dan al nombrar un cuarto viceministerio de Educación, encargado del Diseño y Verificación de la calidad, cuando ya existe un viceministerio técnico. Muchos nos preguntamos ¿Cómo se separa la calidad de lo técnico, o cómo puede existir algo técnicamente bien hecho y sin calidad? ¿Será que es una cuestión más bien política que técnica? Crear burocracia costosa en tiempos de crisis, DA PENA.
El año pasado, el señor Presidente instaló el Consejo Nacional de Educación, con mucha publicidad del evento. Según el estudio del que escribimos ni siquiera está considerado en la estructura orgánica del Mineduc este Consejo. Tal vez las autoridades del Mineduc han olvidado leer el Artículo 12 de la Ley (vigente) de educación. Si eso quiere demostrar que el Consejo Nacional de Educación no tiene significado alguno, podemos esperar que no se permitirá a dicho Consejo funcionar tal y como lo expresa el artículo mencionado. ¡DA PENA!
Hace unos 15 días, fueron publicados los resultados de un estudio del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), acerca de la NUTRICIí“N en Guatemala. Cito: «La época del embarazo y los primeros dos años de vida representan una ventana de tiempo vulnerable para el desarrollo humano» ¡Aló! ¿Cuántas veces tenemos que oír esto para poner atención a la educación inicial de los niños? Lo mismo pasa cuando leemos en otro estudio, que el 49.3% de los niños menores de 5 años están DESNUTRIDOS. Aquí, otra cita del INCAP: «En la formación de capital humano .mayor estura y masa libre de grasa, capacidad de trabajo, aumentada y mejor desempeño intelectual en ambos sexos- se comprobó que la nutrición temprana tiene importantes efectos a largo plazo en adolescentes y adultos jóvenes». Hay suficientes estudios, hechos a lo largo de varios años para probar que la educación inicial es la base de lo que los niños podrán hacer posteriormente en sus vidas. Si Guatemala quiere preparar a su niñez, con visión, es indispensable dedicar esfuerzo humano, tiempo, voluntad política y recursos financieros para cumplir con las leyes, reglamentos y normas, establecidos para tal caso. Al cumplir, se evita agregar cada día un «no se cumple», al listado aquí iniciado. De momento sólo puedo decir ¡DA PENA!