Cursos de vacaciones


El í­cono de la época novembrina sirve como señal para que sean organizadas actividades con dedicatoria al sector escolar. Se ofrecen cursos de vacaciones, a tí­tulo de seguimiento del proceso educativo. Estos provienen de entidades privadas y van dirigidos a padres de familia en general.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Tienden a la reafirmación del conocimiento escolar durante aquel receso en el sistema, aunque los hay como variaciones sobre el mismo tema. Manualidades y artes plásticas; deporte, teatro, danza y música instrumental. Opciones que buscan el aprovechamiento utilitario del tiempo libre.

También sustentan el criterio psicológico de educadores, a manera de significancia vinculada a la terapia ocupacional. La situación opuesta representa el pensamiento persistente que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, de cara asimismo a la velocidad caracterí­stica cotidiana.

Llama poderosamente la atención el hecho que los campamentos escolares años atrás llevados a feliz término por el Ministerio de Educación, brillan por su ausencia. En balde tanta publicidad del Mineduc acerca de: «Más y mejor educación», que puntualizan en campo pagado los medios de comunicación social.

Evaluaciones de entrada, proceso y salida, arrojaron en torno a dicha actividad formativa, í­ndices satisfactorios, según evidencia dejadas por el lado del olvido. Pero somos así­, la continuidad en la administración de planes y proyectos valederos, de una plumada se borran totalmente del mapa.

El tendón de Aquiles viene a ser a padres de familia la actual situación económica precaria en muchos hogares, imposible puedan inscribir a sus hijos. Pese a mayores esfuerzos, de los mejores por ciento, limitan a la postre la intencionalidad que la oferta pinta en tonalidades atrayentes.

Escolares que pertenecen al nivel primario, básicos y algunos del diversificado ante la carencia de fondos hogareños, jamás de los jamases pueden recibir dichos cursos de vacaciones. Por lo tanto discurren por sólo gastar energí­as dentro de los espacios reducidos callejeros o canchas improvisadas, puesto que no hay de otra.

Es oportuno referirnos a clamores y quejas del vecindario, en torno a molestias derivadas del accionar escolar, sin planes ex profeso. En los meses de vacaciones: pelotazos, sonadera de timbres en viviendas, cuando no llamadas insistentes telefónicas, calificadas de fastidio inaguantable.

Lástima grande que los cursos de vacaciones no llegan a alcanzar tanta cobertura, reitero, debido a la insolvencia monetaria que hoy en dí­a es común. De no ser así­, evitarí­an además las pedradas sobre techos del vecindario, suplicatorio para que les bajen la pelota, o bien se traban los barriletes en los mismos techos.

En la actualidad, cuando corrientes propugnan por la importancia y necesidad de una educación del trabajo o para el trabajo, urgidos de mano de obra calificada, tiene valladares. Máxima la educación tecnológica gana terrenos viento en popa, entre otras el dominio de la computación.

Por eso mismo, inclusive hay reconocimiento en relación a la llamada vuelta al taller, a sabiendas que llena importante rango en el orden del campo ocupacional. Las polí­ticas empresariales subrayan a más y mejor, la trascendencia que se ubica en tal aprendizaje, de cara el desarrollo.