Curados en salud


Editorial_LH

La columna publicada hoy por el diputado José Alejandro Arévalo tiene que abrirnos los ojos sobre el futuro de la ley contra el enriquecimiento ilícito y cualquier otra iniciativa en contra de la corrupción. Para responderle a Arévalo su pregunta de si lo que publica será anécdota o puro cuento, hay que decirle que es la Biblia y que no hay que darle muchas vueltas al asunto porque, queriendo o sin querer, puso el dedo en la llaga.


Arévalo dice que algunos “personajes” dijeron que no les volverá a pasar lo que le pasó a Portillo que presionó por la Ley contra el Lavado de Dinero y luego se la aplicaron y por eso está preso. O lo que les pasó a los que presionaron para aprobar la creación de la CICIG en el gobierno de Berger y luego fueron acusados de ejecución extrajudicial por lo ocurrido en Pavón y el Infiernito. No digamos el riesgo que corre el alcalde de la Antigua de que le apliquen la ley de Extinción de Dominio para despojarlo de todos los bienes mal habidos. Como se lo contaron lo cuenta, dice el diputado que fue fiel seguidor de Arzú y su único representante en el Congreso hasta hace pocos días.
 
 Por supuesto que es obvio que están curándose en salud y no quieren aprobar una ley que les pueda significar un tiro por la culata. No hace falta ser vidente para entender que lo que nos relata el diputado Arévalo es la Biblia, la pura verdad verdadera, como decía Vinicio Cerezo, razón por la cual le juegan la vuelta con la complicidad de una sociedad civil que ahora revisará el documento para quitarle todo lo que signifique tráfico de influencias porque saben que sin eso la ley pierde efectividad. Y a cambio de que le hagan el servicio a los empresarios y particulares para que queden fuera de la iniciativa, se pactará para bajar el tono de la exigencia hasta dejar que se olvide el asunto porque tampoco les interesa que a los políticos de hoy y de siempre se les pueda señalar por amasar fortunas a la sombra del poder.
 
 Los ejemplos que pone Arévalo son de leyes ya aprobadas que han significado un revés para los corruptos en el país y ese antecedente basta y sobra para que la actual legislatura no vaya a mover un dedo en la dirección correcta porque es ponerse la soga al cuello. No dejarán de hacer trinquetes y entonces tendrían que vivir bajo el riesgo de que algún día alguien disponga investigarlos para aplicarles la norma que ellos mismos aprobaron. Por babosos. Mejor pactar con los empresarios organizados que tampoco quieren la ley porque la misma contempla el tráfico de influencias, y parte sin novedad.

Minutero:
Ya estamos avisados
que la ley no les conviene
y por eso se entretiene
con aliados descarados