Anoche Guatemala volvió a vivir una tragedia cuando un enfrentamiento entre criminales en la llamada Zona Viva, que es en realidad Zona de Muerte, cobró la vida de personas inocentes que estaban cenando en uno de los restaurantes del sector. Hablar de la colombianización de Guatemala es ya un eufemismo porque los niveles de barbarie son tremendos, pero, además, en el país no hay ni asomo de voluntad para resolver el problema de la inseguridad, mientras que los colombianos cumplieron con su deber y poco a poco fueron afianzando la seguridad ciudadana.
Nos preguntamos si el Presidente de la República puede dormir tranquilo cuando se entera de estos crímenes. Nosotros no podemos porque sentimos que no hacemos lo suficiente para combatir la violencia y la inseguridad, y eso que nuestra responsabilidad no se compara con la que tiene el señor Colom como encargado de cumplir con el mandato constitucional de garantizar la vida y la seguridad de los habitantes de la República.
Ciertamente lo ocurrido esta madrugada es, desde la perspectiva oficial, apenas una mancha más al tigre porque han sido tantos los muertos inocentes, tanta la sangre derramada, que el dolor de unas cuantas familias más que pierden a sus hijos en la flor de la vida al quedar en medio del fuego cruzado entre bandas de delincuentes, evidentemente, no le hace ni cosquillas a la conciencia de las autoridades. Si tuvieran elemental sentido de solidaridad ante el sufrimiento de las víctimas de la violencia, harían hasta lo imposible por contener este baño de sangre, pero ahora están muy contentos con la «reducción» de la cantidad de muertos, ya que «apenas» mueren 14 personas cada día.
Tenemos el corazón desgarrado ante el sufrimiento de esas familias que recibieron esta madrugada la dramática notificación de que, a juicio de las autoridades, pasaron a engrosar la estadística macabra que enluta a Guatemala ante la paciencia e indiferencia del gobierno de ílvaro Colom, para usar la frase que calza toda la propaganda oficial.
Con el mayor de los respetos al ciudadano Presidente de la República le demandamos que cumpla con su deber y que, por favor, se conmueva con el sufrimiento de la gente. Estamos siendo hoy testigos del irreparable dolor, angustia y desesperación de padres de familia que vieron a su hija salir en viernes por la noche como salen los jóvenes del mundo y que nunca más la volverán a ver porque unos criminales volvieron a usar la Zona Viva, auténtico territorio de narcos, como campo de tiro. Saben que allí se pasean los criminales todas las noches y nadie mueve un dedo ni hace nada, como no lo hacen con los asaltantes que roban celulares y matan. ¡¡¡¡Por favor, señor Colom, Cumpla con su Deber!!!!!!