Cumbre UE-Rusia


Comité de la UE en Rusia.

La UE continúa en pláticas con Rusia, por el conflicto suscitado por la Guerra del Cáucaso.


Los dirigentes de la Unión Europea (UE) se reúnen mañana en Niza (Francia) con el presidente ruso Dmitri Medvedev, en una cumbre centrada en las consecuencias del conflicto ruso-georgiano de agosto y en la crisis financiera, en ví­speras del encuentro del G20 en Washington.

La reunión entre Medvedev y el jefe de Estado francés Nicolas Sarkozy, cuyo paí­s ejerce la presidencia de la UE, y el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, durarán apenas cuatro horas, antes de que el ruso y los europeos viajen cada uno por su lado a Washington para la cumbre de potencias desarrolladas y emergentes.

La inminencia de la cumbre del G20 el sábado ha hecho de la crisis financiera «el tema número uno» del encuentro que se celebra en la riviera francesa, según el embajador ruso ante la UE, Vladimir Chijov.

La Comisión Europea también reconoció que la cuestión financiera estará «en el centro» de las discusiones mañana por la mañana, antes del almuerzo de trabajo en el que se tratará el caso de Georgia.

Europa quiere presionar a Estados Unidos a comprometerse a tomar las primeras medidas para reformar el sistema financiera mundial antes de fines de febrero, y para ello cuenta con Rusia como potencia aliada.

La presidencia francesa destacó ayer las «convergencias» alcanzadas al respecto tras un intercambio de notas entre Parí­s y Moscú.

Con ese contexto, la situación no parece muy propicia para que Sarkozy presione a Moscú a proseguir la retirada de los miles de soldados que tiene estacionados en las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.

Más aún teniendo en cuenta que el presidente francés estima que Rusia cumplió globalmente con sus compromisos, algo que no comparten Polonia, Lituania, Gran Bretaña y Suecia, mucho más crí­ticos.

Georgia, cuyo presidente Mijail Saakashvili visitó hoy a Sarkozy en Parí­s, denunció una «violación flagrante» de los acuerdos pasados y pidió a la UE no ceder a la «realpolitik».

Para Medvedev, en cambio, la presencia rusa en las repúblicas separatistas georgianas no forma parte del acuerdo de paz concluido en agosto con Sarkozy, sino de la decisión de Moscú y los dos territorios concernidos.

En medio de esta polémica, Sarkozy empujó a sus socios de la UE a reanudar la negociaciones con Rusia sobre un acuerdo de asociación reforzado, suspendidas el 1 de septiembre a raí­z del conflicto en Georgia.

Esas discusiones deberí­an retomarse a nivel de expertos a fines de noviembre, según la Comisión Europea.

Para convencer a sus socios, Francia prometió que no volverí­a a trabajar con Rusia «como si nada hubiese pasado» y que insistirí­a en la necesidad de que Moscú comprometa de manera constructiva en las discusiones sobre la paz y la seguridad en el Cáucaso.

Francia también prometió pedir que los observadores internacionales tengan acceso a las regiones separatistas, incluso si el embajador Chijov afirma que el Kremlin ne hará «ninguna concesión más» sobre Georgia.