Los principales mandatarios del mundo se esforzaban hoy en Copenhague por encontrar un difícil consenso con que salvar la cumbre sobre el clima, a pocas horas de su fin.
El presidente estadounidense Barack Obama, que llegó a la capital danesa por la mañana, llamó a todos los países a concluir un acuerdo, aunque éste «no sea perfecto».
«Este no es un acuerdo perfecto y ningún país obtendrá todo lo que quiere», admitió, asegurando no haber acudido a la cita para contentarse con palabras, sino para tomar decisiones.
La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático reúne desde el 7 de diciembre a los delegados de 193 países, con el objetivo de alcanzar un acuerdo de lucha contra el calentamiento global que entre en vigor en 2013, tras la expiración de los compromisos del Protocolo de Kioto.
En estas dos semanas, la negociación registró escasos avances, enfrentando principalmente a Estados Unidos y China, los dos países con mayores emisiones de gases de efecto invernadero.
Obama se reunió durante cerca de una hora con el primer ministro chino, Wen Jiabao. Discutieron de tres de los principales escollos que impiden un acuerdo: el nivel de recorte de emisiones, la ayuda financiera para los países en desarrollo y las garantías de verificación de las medidas tomadas por cada país.
La reunión fue «constructiva» y permitió registrar «progresos», según un funcionario estadounidense.
La Unión Europea (UE) los apuntó a ambos con el dedo, llamándolos a intensificar sus esfuerzos.
Otros, como los presidentes de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Hugo Chávez, pusieron toda la responsabilidad en Estados Unidos.
«Obama dijo «no hemos venidos a hablar sino a actuar»», recordó Morales. «Si realmente ha venido a actuar, quiero pedirle que cumpla con el Protocolo de Kioto», lanzó el presidente boliviano, en referencia al único tratado internacional actualmente existente para luchar contra el cambio climático.
Alcanzado en 1997, el Protocolo de Kioto ha sido ratificado por 189 países. Estados Unidos es el único país industrializado que no lo ha hecho y sigue rechazándolo porque no impone obligaciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a potencias emergentes como China, India y Brasil.
El ataque de Chávez fue más directo. Desde la tribuna de la cumbre, donde un poco antes había hablado Obama, afirmó: «Huele a azufre aquí, sigue oliendo a azufre en este mundo», en referencia al comentario que él mismo había hecho en 2006 sobre el anterior presidente estadounidense, George W. Bush, a quien satanizaba en sus diatribas.
Tras las intervenciones de varios presidentes ante el plenario, Obama se sumó a una reunión restringida de unos 30 mandatarios de todas las regiones y de países tanto industrializados (EEUU, Unión Europea, Japón, entre otros) como emergentes y en desarrollo (como China, India, Brasil, México y Colombia).
El grupo se había encontrado por primera vez el jueves por la noche, en una reunión de búsqueda de consensos que según el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, fue una dura prueba.
«Mantuve anoche, hasta las dos de la madrugada, una reunión con muchos jefes de Estado, figuras prominentes del mundo político», afirmó. «Someter a jefes de Estado a discusiones como las de anoche es algo que nunca había visto», fustigó.
En un intento de desbloquear la situación, Lula hizo un anuncio totalmente inesperado. Brasil está dispuesto, «si es necesario», a aportar ayuda financiera para que los países pobres puedan combatir el calentamiento global, afirmó.
«Estamos dispuestos a participar en los mecanismos financieros, si alcanzamos un acuerdo sobre una propuesta final de esta conferencia», matizó sin embargo.
Por su parte, el primer ministro indio, Manmohan Singh, convencido de que «el resultado (de Copenhague) puede estar por debajo de nuestras expectativas», llamó a prolongar la negociación en 2010.
Bajo la presidencia de Barack Obama, Estados Unidos «sigue oliendo a azufre», como en la época de Bush, afirmó el viernes el presidente venezolano, Hugo Chávez, desde la tribuna de la conferencia sobre el clima de Copenhague.
«Obama vino, habló y salió por la puerta de atrás», afirmó Chávez en una intervención ante el pleno de los 193 países que participan en la reunión.
«Por cierto, huele a azufre aquí, sigue oliendo a azufre en este mundo», afirmó el presidente venezolano desde la tribuna donde un poco antes había hablado su homólogo estadounidense.
Chávez retomaba así un comentario que ya hizo en la Asamblea General de Naciones Unidas en 2006, en referencia al entonces presidente estadounidense George W. Bush.
«Es el imperio, el imperio que llega a medianoche, y en la oscuridad, a espaldas de la mayoría, de manera antidemocrática pretende cocinar un documento que nosotros no aceptamos, ni aceptaremos», agregó Chávez.
Hacía referencia a las discusiones de un grupo restringido de unos 30 jefes de Estado, a los que Obama se sumó el viernes por la mañana inmediatamente después de su llegada a la capital danesa.