Los líderes de la Unión Europea (UE) abrieron hoy en Bruselas una cumbre para establecer las bases de una reforma del sistema financiero mundial, con un plan de acción concreto y la esperanza de que la llegada del demócrata Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos los ayude en su cruzada.
Convocado por el jefe de Estado francés Nicolas Sarkozy, presidente en ejercicio de la UE, el encuentro informal tiene como objetivo preparar la cumbre del G20 de países industrializados y potencias emergentes prevista el 15 de noviembre en Washington.
«Con la crisis extraordinariamente grave que conocemos hoy en día», es necesario «intentar escuchar a cada uno para ir a la cumbre de Washington con una posición común», dijo Sarkozy antes del inicio del encuentro.
Esa cumbre del G20 contaría con la participación del presidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Sarkozy cedería una de las dos bancas correspondientes a Francia (una por la presidencia de la UE, la otra por ser miembro del G7), informó la prensa española.
En el encuentro de Bruselas también podría resolverse la participación de España en la cumbre de Washington, objeto de debate ya que Madrid no forma parte del G20.
Sarkozy dio a entender que cedería a España una de sus dos plazas, al asegurar que cuatro países europeos (Francia, Alemania, Italia y Alemania, todos miembros del G7) y «alguno más» estarán presentes en Washington.
Desde hace varias semanas, el gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero lleva a cabo numerosas iniciativas diplomáticas para ser invitado a la cumbre, reivindicando su estatuto de octava economía mundial.