Cumbre marcada por Honduras


Manuel Zelaya toca guitarra en su estancia como asilado en la Embajada de Brasil. FOTO LA HORA: AFP ANDRES CONTERIS

Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua celebrarán el domingo y lunes el quinto aniversario de su alianza de izquierda ALBA, en una cumbre en La Habana perturbada por la crisis de Honduras, las tensiones con Colombia y a la que está invitado el lí­der comunista Fidel Castro.


Una participación de Castro, que no aparece en público desde que enfermó en julio de 2006 y cedió la presidencia a su hermano Raúl, no fue confirmada pero fue evocada como un deseo por sus dos fieles admiradores, el presidente venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales, al describirlo en «plenas facultades» y «muy recuperado».

Chávez llega la noche del viernes a La Habana, Morales y su colega Daniel Ortega (Nicaragua) confirmaron su asistencia, Rafael Correa (Ecuador) enviará a su canciller, y además del anfitrión Raúl Castro estarán los mandatarios de Dominica, San Vicente y Las Granadinas, y Antigua y Barbuda.

El noveno miembro, Honduras, que entró a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) en el gobierno de Manuel Zelaya -derrocado en un golpe de Estado el 28 de junio y el único que reconoce el bloque-, estará representado por Patricia Rodas, canciller del depuesto presidente.

Los mandatarios, a quienes de seguro recibirá Fidel Castro en su residencia, abordarán la situación de Zelaya, que se refugia en la embajada de Brasil en su paí­s y desistió esta semana de abandonar su encierro para viajar a México, de donde iba a trasladarse a la cumbre, según Ortega.

El ALBA, que en octubre en Cochabamba, Bolivia, aprobó sanciones comerciales contra el gobierno de facto hondureño, lleva a cabo una fuerte presión internacional para que no se reconozcan las elecciones ganadas por el derechista Porfirio Lobo el 29 de noviembre pasado.

En el tapete estará el acuerdo con que Colombia -principal aliado de Washington en América Latina- autorizó a Estados Unidos a usar siete de sus bases militares, foco de conflicto con Venezuela y al que también se oponen Bolivia y Ecuador.

«Hay temas trascendentes para la discusión, como la instalación de las bases militares estadounidenses en Colombia, que merecen una reflexión profunda porque los paí­ses del ALBA somos los más amenazados», dijo en La Habana Francisco Arias, vicecanciller venezolano.

El ALBA, que se autoproclama «antiimperialista», ve en ese acuerdo una amenaza también para el resto de América Latina, e interpreta el golpe en Honduras como ataque frontal, pues los golpistas cobraron a Zelaya haber girado a la izquierda y aliarse con Chávez.

La cumbre, que el sábado tendrá su reunión de cancilleres, impulsará los proyectos de cooperación en energí­a, educación, salud, ciencia y otras áreas, las empresas «grannacionales» como la de comercio de medicinas y la adopción del sucre, una moneda recién creada por el bloque para «liberarse del yugo del dólar».

De fuerte retórica anti-Washington, el ALBA fue fundada el 14 de diciembre de 2004 a iniciativa de Chávez, con Fidel Castro en La Habana, como una integración contrapuesta al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propugnada entonces por Estados Unidos.

El suministro de petróleo venezolano con facilidades de pago y las misiones de médicos y maestros cubanos destacan como resultados del ALBA, no exentos de crí­ticas por gobiernos o sectores que ven allí­ una estrategia de exportación ideológica.

«Vamos a conversar cómo profundizar esta lucha, esta revolución democrática y cultural en toda Latinoamérica», a pesar del «amedrentamiento del imperio», dijo Morales, quien escogió el encuentro con sus aliados como primer compromiso internacional tras ser reelecto en la presidencia de Bolivia en las elecciones del pasado domingo.

El ALBA coordinará también una postura ante la cumbre sobre cambio climático en Copenhague, de particular interés de Fidel Castro, que en escritos de prensa fustigó al presidente Barack Obama por sus «tí­midos» compromisos frente al problema.