Cumbre busca solución de conflicto en Congo


Unos habitantes de Goma, Congo, huyen de la violencia que afecta ese sector.

Una cumbre internacional de emergencia intentaba hoy en Nairobi buscar una solución al conflicto en la República Democrática del Congo (RDC), donde la reanudación de los combates en el este sigue provocando el desplazamiento de miles de personas.


«Hay combates desde la mañana» entre el ejército y los rebeldes del depuesto general tutsi Laurent Nkunda en la localidad de Kibati, a 15 km al norte de Goma, capital de la provincia de Kivu Norte, declaró en Kinshasa el portavoz militar de la Misión de la ONU en la RDC (MONUC), el teniente coronel Jean-Paul Dietrich.

Las fuerzas regulares «han empleado desde Kibati armas pesadas, morteros y ametralladoras. Los combates continúan hacia el norte», añadió.

El portavoz agregó que la MONUC y el ejército regular están negociando para poner fin a los combates.

En el campo de refugiados de Kibati se han visto a miles de personas huir, mientras se escuchaban numerosos disparos y centenares de soldados marchaban hacia el norte. «Nkunda viene, vamos a combatir contra él», decí­an los soldados.

Según la ONU, unas 253 mil personas han tenido que huir de sus hogares en Kivu Norte desde septiembre.

Entretanto, en un hotel de Nairobi, la capital de Kenia, la cumbre internacional daba inicio a sus trabajos con entrevistas bilaterales, antes de una sesión plenaria en la que se espera que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pronuncie un discurso sobre la crisis congoleña.

El jefe de la rebelión, Laurent Nkunda, juzgó de antemano que esta cumbre era una iniciativa inútil.

En el cónclave participan numerosos jefes de Estado africanos, entre ellos el congoleño Joseph Kabila y el ruandés Paul Kagame, cuyo paí­s es acusado por Kinshasa de apoyar a los rebeldes.

La cumbre, convocada con carácter de urgencia, pretende reavivar el diálogo entre Kabila y Kagame. Sin embargo, el comisario europeo para el Desarrollo, Louis Michel, dijo que no están previstas conversaciones directas entre ambos.

En una reunión en Nairobi hace casi un año, Kinshasa y Kigali acordaron un plan para estabilizar el este de la RDC, que quedó en letra muerta.

Según el acuerdo, Kinshasa debí­a desarmar a los rebeldes hutus ruandeses buscados por el genocidio de 1994 en Ruanda y que operan en el este de la RDC, mientras que Kigali se comprometí­a a dejar de apoyar a los grupos armados activos en territorio congoleño.

La rebelión propinó ayer un duro revés al ejército regular congoleño, al tomar el control de la ciudad de Nyanzale, en el este de la RDC, y mantener el control de la localidad de Kiwanja, tras dos dí­as de lucha con milicianos pro gubernamentales.

Antes de la apertura de los debates en Nairobi, Kudura Kasongo, portavoz de Kabila, acusó hoy a los rebeldes de Laurent Nkunda de haber perpetrado «matanzas» en Kivu, y denunció la inacción de la Misión de la ONU en la RDC (MONUC).

«Se han cometido matanzas y al parecer la MONUC no ha hecho nada», acusó Kasongo.

Ayer, la organización de defensa de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) acusó a la rebelión y a los milicianos pro gubernamentales Mai Mai de haber matado «deliberadamente» a por lo menos 20 civiles en los combates en Kivu.

Los responsables reunidos en Nairobi discutí­an la posibilidad de reforzar la Misión de la ONU en la RDC (MONUC), que cuenta con 17 mil hombres, pero sólo tiene a unos centenares en la zona en conflicto.

Al margen de la cumbre, el comisario europeo Louis Michel dijo que el cese del saqueo de recursos mineros «que permite financiar acciones violentas» en el este de la RDC es «capital» para poner fin al conflicto.

En un gesto de paz hacia Nkunda, el primer ministro congoleño Adolphe Muzito dijo ayer que estaba dispuesto a conversar directamente con los rebeldes.

Pero el portavoz de Nkunda, Bertrand Bisimwa, dijo el mismo dí­a que «no saldrá nada (de la cumbre); ya ha habido muchas conferencias de ese tipo».