Cuidar las expectativas


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Después de la Cumbre de las Américas, la despenalización de las drogas, en el ámbito interno, pasó sin más, a segundo plano, sin que eso signifique que deje de tener importancia para Guatemala y Centroamérica.

Luis F. Arévalo A.
lufearevalo@yahoo.es


Ahora, el jefe del Ejecutivo guatemalteco se empieza a enfrentar a verdaderos desafíos en los temas que le competen a nivel nacional.

Uno de ellos, pese a que lleva poco más de dos meses es el que se da en el Congreso de la República, que no ha cumplido con la labor que deben despeñar los legisladores para facilitarle la gestión gubernamental a Otto Pérez Molina, mediante la discusión y emisión de nuevas leyes, debido a que una bancada detiene la agenda con interpelaciones tempraneras y “que cree que eso es hacer oposición”, diría el mismo Presidente.

Por aparte, el tema de los hospitales despertó en un primer momento, como siempre, dudas sobre si la prioridad del gobierno se estaría enfocando en lo que la población necesita. Incluso ahora los responsables de que las bodegas cuenten con medicamentos son directamente los directores de los hospitales y demás unidades ejecutoras, que por cierto parece que nunca superan el 70 por ciento de suministros.

No digamos lo que tiene que ver con los fertilizantes, que ha causado inconvenientes no solo para los campesinos que los esperan con incertidumbre antes de que el período lluvioso comience, sino también para el Ministro de Agricultura, que por momentos pareciera que los hechos lo rebasan y, además, para las empresas que participan para proveer los abonos, cuyo prestigio puede correr riesgos, por cuestionamientos de algunos diputados.

A esto hay que agregar la consideración que para con el Ministro tiene la Vicepresidenta, quien en los últimos días dijo a otro medio de  comunicación que “se ha puesto las pilas”, como quien le da otra oportunidad al que ha fallado.

Incluso para con Miguel Gutiérrez, quien alguna vez la “chuleó” en una de sus columnas en otro medio escrito, de quien la Vice comentó recientemente que él no tomó en cuenta, la propuesta de ella, a Verónica Taracena, como un cuadro consistente para la SAT, y quien ahora funge como directora de la Oficina de Control y Transparencia.

Sin embargo, se debe considerar que las expectativas sobre el todavía nuevo gobierno aún son altas, sobre todo por las acciones que deberá tomar en el tema de seguridad, y esas desavenencias en el equipo parecen distraer la atención sobre asuntos más importantes.

Además, hay que recordar que cada sector social tiene sus propias expectativas, las cuales se deben llenar con hechos.

En ese sentido, los gobernantes guatemaltecos deben tener en cuenta que de verdad se espera transparencia en su gestión, por un lado. Pero por otro, también que se dé cumplimiento a las propuestas de mejorar sensiblemente el aspecto de seguridad en todo el sentido de la palabra.

Por último, Javier Zepeda, director Ejecutivo de la Cámara de Industria de Guatemala, decía al inicio de este gobierno que uno de los elementos que podría perjudicar el buen desempeño de este, sería la poca paciencia que generalmente manifiestan los guatemaltecos. Y en ese sentido, aún tiene razón, pues los grandes problemas del país no podrían resolverse en el lapso de tres meses que lleva la nueva administración.

Por ello, estos tres meses que se fueron volando, eran solo el comienzo. Confiemos en que en el resto del tiempo pueda dar más y mejores resultados.