En la era de la ciencia y la tecnología se habla de buscar la humanización del servicio de salud, lo que muchos quizás daríamos por sentado de no ser porque nos ha tocado vivir lo contrario en la clínica de un médico o en un servicio de salud. Es allí en donde nosotros esperaríamos una persona que además de curarnos y aliviarnos el dolor nos hablara, nos consultara y nos hiciera sentir que le importamos, pero en la actualidad, ante el enorme número de pacientes y las prisas del día no es así.
Y qué decir de los pacientes que padecen enfermedades crónicas o terminales, con angustiantes dolores físicos y emocionales que con ponerles un poco de atención podrían, si no eliminarse sí aminorarse. Es aquí en donde aparecen los cuidados paliativos, que buscan satisfacer de manera alterna las situaciones que preocupan al paciente y a su familia, luego de aliviar el dolor, evitando que la persona considere la muerte como su única salida y quiera recurrir a la eutanasia. Es entonces cuando surge la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos (ALCP), que busca: lograr que el Cuidado Paliativo esté disponible y accesible para todos los pacientes que lo necesitan en todos los países de la región latinoamericana. Asociar a las personas interesadas en la atención de pacientes con enfermedad incurable y sus familias. Promover el intercambio regional de información y experiencias para fortalecer los programas existentes y ayudar en el desarrollo de nuevos programas. Promover la implementación del conocimiento disponible, el estudio y la investigación. Desarrollar un sistema básico para ser adaptado y aplicado por cada país en la acreditación de instituciones y certificación de personal sanitario de diferentes disciplinas. A la vez de promover el desarrollo del Cuidado Paliativo en América Latina y el Caribe, a través de la comunicación e integración de todos los interesados en mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades incurables, progresivas y la de sus familiares. Y junto con la ALCP van apareciendo un poco antes, un poco después distintas organizaciones de atención en todos los países latinoamericanos. Algunos con más suerte que otros, en donde el Gobierno ha tomado un verdadero interés en ayudar a las personas a dejar de sufrir de dolor físico y/o emocional y poder llegar al final de sus días de mejor manera, despidiéndose de sus seres queridos, dejando sus cuentas arregladas, sin pensamientos oscuros que les puedan atormentar, y ante todo enfrentar la terminalidad de la vida en paz y con sus familiares de compañía. No en la fría sala de un hospital, en donde no se conoce a nadie, y no hay quien nos pueda auxiliar emocional y espiritualmente. Existen ya aquí en nuestro país algunas instituciones que proveen de cuidados paliativos como el INCAN, el Sanatorio El Pilar, Segupal y UNOP, entre otras, a la vez que a través de la doctora Eva Duarte, integrante de la ALCP, la Universidad de San Carlos ahora desarrolla una especialidad en cuidados paliativos. Esperando que en un futuro cercano los pacientes terminales de los hospitales públicos y sus familias puedan gozar de este servicio.