CUIDAD NUEVA: UN DRAMA HUMANO QUE SE REPLICA A LO LARGO Y ANCHO DEL PAíS


Un equipo de Diario La Hora visitó a los vecinos de Ciudad Nueva, quienes manifestaron su preocupación por la situación de la colonia. JOSí‰ OROZCO

Más allá de la situación de terror que se vivió la noche del 29 de mayo, el agujero que se formó en la zona 2 capitalina ha dejado un drama humano convertido en una huella casi imborrable en la vida de los habitantes de Ciudad Nueva, además de causar división entre vecinos y miedo que suceda otro fenómeno similar.

Andrea Orozco
aorozco@lahora.com.gt

Un agujero de 50 metros de profundidad y 25 de diámetro se abrió en la zona 2 capitalina. JOHAN ORDOí‘EZPersoneros de Conred realizaron una inspección del agujero. ARCHIVO.

Un agujero de 50 metros de profundidad y 25 de diámetro se abrió en Ciudad Nueva, zona 2, y literalmente se tragó un edificio de tres pisos y provocó el desalojo de unas 300 personas que viví­an en el perí­metro del lugar.

Sin embargo, junto al edificio la tranquilidad y los sueños de las personas también se fueron al fondo del «abismo» y la manera de rescatar estos aún no ha podido ser encontrada.

Lo que han vivido los vecinos de la zona 2, ejemplifica lo que millones de guatemaltecos han sufrido por Agatha y con el afán de conocer un poco más acerca de sus inquietudes, preocupaciones y sentimientos, Diario La Hora realizó una visita a los vecinos de Ciudad Nueva.

En una junta de vecinos realizada el martes 13 de julio se conoció lo terrible que es para los vecinos la incertidumbre que les genera el no contar con una concreta y amplia explicación de lo que pasó de parte de las autoridades.

Los testimonios de los vecinos, son la fiel muestra de que el agujero de la zona 2, independientemente que sea «fenómeno natural» o un «descuido de las autoridades», es un problema que debe ser resuelto y atendido por las autoridades, así­ como las otras miles de emergencias que se suscitaron y siguen reportando en el paí­s.

EL MIEDO

Una de las personas asistentes a la reunión indicó que sobre todo se vive con miedo, el temor de que se abra un nuevo agujero o que el que ya existe se haga más grande.

Sobre esto, los vecinos recuerdan que una situación así­ sucedió el 12 de julio, cuando se suscitó un desprendimiento en el gran hundimiento.

Además, existe preocupación por que se dé la apertura de un nuevo agujero pues se conoce que este fenómeno, similar al ocurrido hace tres años en el Barrio San Antonio de la zona 6 capitalina, se originó en un solo dí­a, mientras que en la zona 6 debieron pasar seis meses entre temblores y denuncias de los vecinos.

Quienes viven cerca del agujero aseguran que por ahora no se sienten retumbos, sin embargo, consideran que esta no es una garantí­a de encontrarse a salvo, principalmente para quienes habitan sobre la 14 avenida y novena calle de la zona 2, pues cerca de estas viviendas se encuentran por lo menos dos pozos de trabajo.

«Es preocupante, no sabemos el nivel de riesgo que corremos al tener dos pozos de trabajo cerca, uno está dentro del edificio y otro afuera», dice un vecino.

Además, se teme que con las lluvias el problema se agrave, pues aunque estas precipitaciones no tienen la misma fuerza de las que produjo Agatha, se presentan algunas inundaciones en el sector.

DIVISIí“N

La tranquilidad y cordialidad que se viví­a en Ciudad Nueva ahora parecen ser cosas del pasado. Los afectados por el hundimiento acaecido en el crucero de la 11 avenida «A» y sexta calle de la zona 2, aseguran que también han sufrido exclusión derivado del cierre de calles. Un vecino decí­a, «ahora somos los de abajo y los de arriba, ya no Ciudad Nueva en su conjunto».

Se habla de que algunos vecinos han recolectado firmas para poder cerrar las calles que pasan frente a sus viviendas y con ello evitar el paso de los vehí­culos de las personas que, en busca de llegar más rápido y con mayor tranquilidad a sus viviendas, utilizan ese camino como «atajos» o como en otros casos, porque simplemente no tienen por dónde pasar.

«Mi mamá vive del otro lado y me ha contado que están recolectando firmas para poder cerrar la calle donde vive, eso no es justo, nos están excluyendo y no tenemos por dónde pasar», señala otra de las asistentes a la junta de vecinos.

La explicación que se les ha dado a quienes protestan por el cierre del paso, es que estas medidas se toman como precaución ante el temor de que algo similar suceda de ese lado del sector.

Sin embargo, los propios afectados aseguran haber visto camiones de carga pesada recorriendo esas mismas calles, por lo que no se explican cómo se permite el paso a vehí­culos que pueden afectar más la infraestructura del lugar.

BUSES ESCOLARES

El cierre de las calles y la dificultad de acceso hacia sus viviendas es otro factor que molesta a los vecinos.

Entre los principales problemas que los habitantes de la zona 2 comentan se encuentra la dificultad para que los autobuses escolares lleguen cerca de sus viviendas y que sus hijos puedan descender de los vehí­culos con la tranquilidad con la que lo hací­an antes del suceso.

Se mencionó que estaban cerca de llegar a un acuerdo con los colegios respecto a los buses, para que recogiera y dejaran a sus hijos en la avenida principal de Cuidad Nueva, pero manifestaban que los colegios querí­an recoger y dejar a los niños en la calle Martí­.

Esa situación se torna muy complicada para los padres de familia, pues además de la lejaní­a, hay quienes laboran en las tardes y no pueden dejar a sus hijos desamparados en paradas que no son las habituales. Les preocupa la inseguridad que vive el paí­s.

«Hay muchas trabas para que los buses escolares pasen, algunos pilotos ya no quieren ni entrar y dicen que van a dejar a los niños en la Calle Martí­ y eso está muy lejos de aquí­, si pudiera ir a traer a mis hijos yo lo harí­a, pero no puedo por el trabajo», dice una de las afectadas. También los buses de pasajeros se han negado en ocasiones a entrar a la citada colonia.

Además, el ambiente se hace peligroso, pues ni siquiera los bomberos pueden ingresar libremente en la zona debido a la cantidad de calles que han sido bloqueadas con toneles de cemento o cerradas para que la Municipalidad haga trabajos de mantenimiento, los cuales, se señala, no habí­an sido realizados hasta el dí­a de la reunión..

Para evitar otros sucesos y dar mayor tranquilidad a las personas se ha recomendado por parte de las autoridades la disminución de la velocidad al manejar a 40 kilómetros por hora.

DEVALUACIí“N DE LAS PROPIEDADES

¿Se imagina usted que su inversión de la vida se venga abajo en un momento?, Esto es lo que sienten quienes ven que debido a lo peligroso que se ha vuelto el lugar sus viviendas han perdido valor económico.

La devaluación de las propiedades se ha dejado sentir, dicen los afectados. Pero no solo es el valor de los inmuebles, ahora alquilar las propiedades es muy complicado porque, ante la falta de explicaciones, todos piensan que está es en su totalidad una zona de completo riesgo.

Se debe tomar en cuenta que, además del daño de las viviendas que se ubican en la orilla y según un mapa presentado por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, todas las propiedades que se encuentran a por lo menos 40 metros a la redonda del punto del desastre también se encuentran en riesgo.

«Â¿Quién nos va a pagar todo lo que hemos perdido? No hay nadie que nos dé una solución», dice una vecina.

INSEGURIDAD

En el contexto de la realidad nacional, en donde todos los dí­as se conoce de un hecho de violencia, se hace evidente la falta de elementos de la Policí­a Nacional Civil para resguardar la seguridad de los vecinos de Ciudad Nueva y en especial de las viviendas de quienes han sido prácticamente obligados a abandonar sus hogares.

Se debe recordar que incluso hay quienes han decidido regresar a su casa, aún sin contar con las medidas de seguridad necesarias, por el temor de que sus pertenencias sean robadas al no estar ellos presentes.

La comisarí­a encargada de resguardar la zona 2 cuenta actualmente con 10 elementos de planta y 15 policí­as para patrullar en la calle, cantidad que se hace insuficiente para garantizar la seguridad, por ello se gestiona que el Ejército pueda dar apoyo.

FALTA DE EXPLICACIí”N

Recientemente los vecinos de Ciudad Nueva recibieron de parte de la Municipalidad copias de una carta dirigida a este vespertino en donde se hacen las aclaraciones correspondientes a un reportaje publicado el 14 de junio, además, se adjuntó un CD con fotografí­as del agujero y un plano de los colectores que, según los propios vecinos, no incluye la 14 avenida y otras partes del sector, que también están en riesgo.

En dicho CD, también se asegura haber realizado inspecciones en los pozos de visita con regularidad, y que dichas revisiones, han sido acompañadas por representantes de la Procuradurí­a de los Derechos Humanos, lo que ha sido desmentido por esta entidad y por los propios vecinos.

«Cómo es que no me di cuenta de que estaban arreglando si vivo enfrente de un pozo de trabajo», dice un vecino. Además, se ha podido establecer que las fotografí­as que se muestran en el CD pertenecen a los hundimientos de las zonas 6 y 3.

Sin embargo, «no estamos buscando culpables, lo que queremos es que nos den una solución pero no nos gusta que la Municipalidad trate de darnos atol con el dedo», dice otro de los vecinos.

Por ello, lo más importante para los afectados por el agujero es que sus dudas sean resueltas y en especial que las puertas de las entidades que deben ayudarles no se cierren a causa de sus múltiples quejas y peticiones que se han presentado.

También, los vecinos ven con preocupación que alguna información que se ha hecho correr, ya sea por medios de comunicación o por los propios afectados, no es fundamentada, y daña de manera directa tanto a las propias personas como a las entidades que les brindan la ayuda.

COMISIí“N DE VECINOS A raí­z del hundimiento y como medida de emergencia se creó la Comisión de Vecinos de la zona 2, entidad que tiene como fin gestionar ante las autoridades para que las mayores dificultades por las que atraviesan los habitantes de Ciudad Nueva sean resueltas lo más pronto posible.

Se conoce que entre otras actividades se ha enviado una carta dirigida al vicepresidente Rafael Espada para que él colabore con los afectados gestionando de manera directa ante las instituciones responsables de devolver la tranquilidad al lugar.

Según un boletí­n entregado a los residentes de la zona, esta comisión está conformada por seis representantes titulares de vecinos, seis suplentes, y un representante por cada entidad involucrada; Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Empresa Municipal de Agua, Municipalidad capitalina, Policí­a Nacional Civil, Procuradurí­a de los Derechos Humanos y Conred.

Se ha informado también que el viernes 23 de este mes se realizará una asamblea general en donde se espera que los representantes de las entidades den respuesta a los problemas que aquejan a este sector. «Solo queremos la verdad», dice un vecino.