Cuestionamientos al TSE



Ayer publicamos parte de los señalamientos que el grupo denominado Observador Electoral hace al Tribunal Supremo Electoral y que evidencian demasiadas debilidades que pueden a la postre comprometer no sólo este proceso sino toda la estructura del sistema polí­tico del paí­s. No obstante la enorme asignación de recursos, está demostrado que el problema no es simplemente de dinero para cumplir sus fines, sino de ausencia de una clara dirección y la existencia de factores que evidencian las incapacidades del TSE para ser un absoluto garante del proceso.

Si se confirmara lo que dice el Observador Electoral, en el sentido de que el Tribunal ha favorecido a algunas organizaciones polí­ticas simplemente haciéndose de la vista gorda respecto a exigencias legales y acelerando trámites para inscribirlas o avalar sus decisiones, estarí­amos frente a uno de los casos más serios porque ello significarí­a que así­ como se les tendió la mano para permitir su participación, se podrí­a actuar para facilitarles un resultado electoral alentador.

El otro tema que preocupa es la forma en que el Tribunal se encuentra literalmente atado de manos para actuar bajo la dirección operativa de cuestionados personajes que en el pasado fueron responsables del montaje de los comicios y cuya actuación ha sido, para decir lo menos, sospechosa porque luego han aparecido con enormes ví­nculos con los ganadores. Eso es uno de los factores más difí­ciles de enfrentar, porque el TSE tiene que ser y aparentar, y definitivamente la forma en que su mismo Presidente se refirió a las decisiones respecto a la integración de las juntas municipales y departamentales, es una muestra de que la opinión de la gente les vale un comino y que están aferrados a la idea de que el Tribunal goza intrí­nsecamente de buena fama y confianza, sin darse cuenta que la población intuye y se da cuenta que los cambios ocurridos no han servido para aumentar o siquiera para mantener esos niveles de confianza que fueron tan amplios en el pasado como para pasar por alto hasta el inexplicable apagón en pleno recuento de votos.

Si con este tribunal y con estas autoridades electorales ocurriera un apagón como el referido, seguramente que no habrí­a la misma tolerancia y los cuestionamientos estarí­an a la orden del dí­a. Y decimos esto simplemente para que los magistrados reflexionen y se den cuenta que no forma parte de sus haberes el pasado mérito y prestigio del TSE y que los niveles de respeto hacia sus funciones son mucho menores, como lo demuestran los señalamientos del mismo Observador Electoral que cuestiona las «facilidades» que se dieron a ciertos partidos para inscribirse en tiempo récord y a marchas forzadas. Por ello es que instamos a los integrantes del Tribunal Supremo Electoral a redoblar esfuerzos por ser y aparentar en el tema de la transparencia electoral.