Cuestión iraní­ es «difí­cil»; Teherán se mantiene firme


El jefe de la diplomacia europea, el español Javier Solana, calificó hoy de «difí­cil» y «complicada» la respuesta de Teherán a una nueva oferta de las grandes potencias sobre su programa nuclear, mientras Irán reiteró su voluntad de no renunciar a ninguno de sus «derechos».


La respuesta transmitida el viernes por Irán, cuyo contenido no se dio a conocer, es una «carta difí­cil y complicada, que hay que analizar bien», declaró Solana en rueda de prensa al margen de un seminario UE-OTAN en Parí­s.

«Espero que podamos continuar el diálogo en las próximas semanas, y antes de finales de mes si es posible» con el negociador nuclear iraní­ Said Jalili, añadió Solana.

«Ya veremos, pero no quiero dar impresiones muy optimistas. Es difí­cil», añadió Solana, que se negó a hacer precisiones sobre el contenido de la respuesta iraní­.

El jefe de la diplomacia europea precisó que las seis grandes potencias a cargo del tema -Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania- continúan «discutiendo».

Los Seis intentan en vano desde hace varios meses obtener garantí­as de Irán sobre la suspensión de todas sus actividades de enriquecimiento de uranio para evitar el riesgo de una utilización militar y de proliferación nuclear.

El presidente ruso Dimitri Medvedev, que participa en Japón en su primera cumbre del G8, prometió cooperar en el asunto.

Moscú, que mantiene relaciones privilegiadas con Irán, «impulsará por todas las ví­as el diálogo con Teherán, pero espera las señales correspondientes de ese paí­s», aseguró su consejero diplomático, Serguei Projodk.

Simultáneamente, el presidente iraní­ Mahmud Ahmadinejad, mantuvo la presión mostrando su firmeza intacta ante los paí­ses occidentales.

«Es un guión repetitivo; por un lado piden negociar y por otro amenazan y dicen que tenemos que plegarnos a sus demandas ilegales y renunciar a nuestros derechos», declaró, citado por la agencia oficial Irna.

«Somos partidarios del diálogo, pero negociaremos dentro de un clima equilibrado y sobre los asuntos comunes, porque las negociaciones en un clima sin equilibrio no darán ningún resultado», añadió.

Teherán ya se declaró dispuesto el sábado a negociar pero sin renunciar a los «derechos» relativos a su programa nuclear.

Sin embargo, la apertura de negociaciones sobre la oferta de las grandes potencias está condicionada a la suspensión de toda actividad de enriquecimiento de uranio.

Solana dejó sin embargo la puerta abierta a una prenegociación, durante la cual los Seis no reforzarí­an las sanciones mientras Irán no pusiese en marcha nuevas centrifugadoras, según fuentes diplomáticas.

La oferta que Solana presentó a Teherán a mediados de junio es una versión ligeramente modificada de una propuesta hecha en junio de 2006 y que fue rechazada por los iraní­es.

La oferta propone a Teherán emprender negociaciones sobre un amplio abanico de temas, que van desde la energí­a nuclear a la polí­tica pasando por la economí­a, una asociación energética, la agricultura, el medio ambiente y la aviación civil.