Cubanos en la Guatemala profunda


Recientemente visité a nuestros colaboradores cubanos por diferentes partes de la geografí­a guatemalteca, algo que llevo haciendo desde hace tres años durante los últimos dí­as de diciembre, que para nosotros los cubanos son fechas muy significativas, pues el 1 de enero se cumple un aniversario más del triunfo de nuestra revolución y más en esta ocasión que conmemoramos medio siglo.


POR ROLANDO BARROSO MARTíNEZ

Primer Secretario de la Embajada de Cuba

Nuestros médicos, que están alejados de su familia y que siguen realizando sus labores, bien merecen nuestro esfuerzo de salir a compartir con ellos, además de las múltiples muestras de cariño y gratitud que reciben de los pobladores en las comunidades en donde se encuentran.

Algunos lectores, podrán incomodarse, pues el inicio de mi crónica se puede parecer a la de algunos columnistas, con la diferencia de que no hablaré, -como lo hacen ellos de su recorrido en estas fechas por Europa o los Estados Unidos-, hablaré de mi recorrido por la Guatemala profunda y de la labor humana que vienen desarrollando nuestros más de 400 colaboradores de la salud en 17 departamentos y de su labor social para con el pueblo guatemalteco.

En esta ocasión mi destino fue Quiché. Después de casi tres horas de viaje y casi cien kilómetros, mucho de ellos por terrecerí­a, fui recibido en Joyabaj por más de una decena de médicos cubanos, la mayorí­a mujeres, que vienen desarrollando su labor, gran parte de ellos en el hospital de esa localidad, también en el municipio cercano de Pachalum.

Pudimos conocer que a inicios del año pasado, se ubicó una unidad móvil como parte de la Operación Milagro y a la fecha ha devuelto o mejorado la vista a más de 800 guatemaltecos de escasos recursos en esa región. También conocimos de su labor en la medicina preventiva y como habí­an logrado bajar los í­ndices de mortalidad materna e infantil en las áreas atendidas.

GRATITUD CHAPINA

Mi segunda escala, después de más de dos horas de camino, fue Santa Cruz del Quiché, allí­ nuestros colegas nos esperaban con una comida tí­pica cubana, y con la alegrí­a del deber cumplido después de más de 18 meses y próximos a regresar a la patria, allí­ muchos amigos guatemaltecos se nos acercaron a agradecernos por su presencia y a la Revolución Cubana, por haberle dado esa posibilidad de recibir atención medica gratuita que de no ser así­, pocos hubieran recibido.

Allí­ compartimos parte de nuestros logros en materia de salud en el año pasado. La tasa de mortalidad infantil en Cuba bajó a 4,7 por cada mil nacidos vivos menores de un año, y en nueve de nuestras provincias están por debajo de cinco, la esperanza de vida al nacer en ambos sexos está por encima de los 75 años; se trabaja por seguir siendo una potencia médica mundial, por tener indicadores iguales y superiores a los paí­ses desarrollados, con una fuerte tendencia hacia la homogeneidad social, por la existencia de un sistema nacional de salud con cobertura universal, gratuita, accesible para todos, por el capital humano creado por ese sistema de salud., por la formación masiva de recursos humanos para Cuba y para el mundo. Guatemala es un ejemplo de ellos, donde ya se han graduado más de 500 jóvenes médicos en Cuba y la mayorí­a de ellos se encuentra laborando y con sus tí­tulos.

La aplicación y el desarrollo de las tecnologí­as más avanzadas del orbe, el desarrollo y producción de vacunas, reactivos, medicamentos, equipos médicos y productos biotecnológicos; y la capacidad del paí­s de brindar servicios de salud a otras naciones del planeta-igualmente Guatemala es ejemplo de ello, al haber pasado por estas tierras en estos 10 años más de 3 mil médicos cubanos y haber ofrecido más de 25 millones de consultas–. Cuan orgullosos podemos sentirnos los cubanos de esos logros, a pesar de que algunos columnistas no reconocen estos avances -tal vez por desconocerlos, o por hacer caso omiso de ellos-, y se quedan con las estadí­sticas del 59, bien valdrí­a la pena publicar algunos datos de los índices de Desarrollo Humano del Mundo y hacer algunas comparaciones.

El compartir con nuestros coterráneos, nos llena de orgullo, ojalá mucho más se pudiera conocer de la labor que realizan.

CALOR HUMANO

Mi próximo destino fue Nebaj, nunca habí­a estado en un lugar con un paisaje tan bonito, pero tan difí­cil de llegar, un cambio brusco en la temperatura, pero con un gran calor humano, fue una noche especial la del último dí­a del año y ví­spera del aniversario del triunfo de la revolución. Allí­ compartimos cubanos y guatemaltecos, pudimos conocer por la Directora del Hospital, que gracias a los médicos cubanos, ellos pueden mantener el servicio estable de especialidades, que pueden hacer la labor de terreno y poder cumplir con los compromisos en los indicadores sociales; conocimos por parte de nuestros médicos la labor que vienen desarrollando y recibimos igualmente el agradecimiento de los guatemaltecos presentes.

Compartimos con ellos algunas informaciones de la isla y de nuestra ayuda a otros paí­ses. La economí­a cubana creció este año 4,3 por ciento respecto al anterior, a pesar del devastador impacto de tres huracanes y factores externos como los altos precios del combustible y los alimentos.

Una vez más recibimos el apoyo casi mayoritario en la Asamblea General de la Naciones Unidas de 185 paí­ses de 192 condenar el bloqueo yanqui contra Cuba, de haber integrado el Grupo de Rí­o, de haber recibido muestras de solidaridad y de apoyo de muchos paí­ses al paso de los desastres naturales, de haber cerrado con 123 embajadas en el mundo, de que 108 paí­ses tengan misiones diplomáticas en nuestro paí­s, de que tengamos 51 mil colaboradores en 96 paí­ses del mundo -de ellos 38 mil de salud-, de que estén estudiando en Cuba más de 31 mil becados de 123 paí­ses -de ellos 24 mil en medicina, de los cuales más de 700 son guatemaltecos- que se haya logrado alfabetizar con el método cubano «Yo sí­ puedo» a 3.6 millones de personas de 26 paí­ses -donde está incluida Guatemala-, que se hayan logrado hacer 1.3 millones de operaciones oftalmológicas en 33 paí­ses donde hemos instalados 57 centros oftalmológicos y 87 posiciones quirúrgicas?en Guatemala hay cinco centros y más de 40 mil operados- y existen en 147 paí­ses, más de 2 mil Asociaciones de Amistad con Cuba, ya lo dije, pero cuan orgulloso debemos sentirnos los cubanos al demostrar que otro mundo mejor sí­ es posible y de que no hay que dar lo que sobra, sólo compartir lo que tenemos.

Estos 50 años han demostrado que son mucho más los amigos, que los enemigos y esa mayorí­a reconoce la justeza de nuestra revolución

Muy emocionante fue que juntos guatemaltecos y cubanos a las doce de la noche cantáramos nuestro Himnos Nacional, no pocas fueron las lágrimas que salieron y los recuerdos que vinieron a la mente de nuestras familias en Cuba.

SIEMPRE PRESENTES

Para el cierre del recorrido dejamos a Uspantán, una de los lugares más apartados y lejano de algunas de las formas de vida de la capital, fue impresionante conocer los í­ndices de analfabetismo en la región, los altos í­ndices de enfermos del sida y los bajos indicadores sociales y muy contrario a eso conocer el esfuerzo abnegado de nuestros médicos, que de manera í­ntegra dan vida al hospital, al no existir en esa zona un médico guatemalteco, que de manera social dé la atención médica, fue impresionante conocer la experiencia de nuestros médicos en la Zona Reina, de saber que ellos se pasan 22 dí­as solos en los diferentes puestos de salud en la selva, sin agua y sin electricidad, brindando su servicio, que labor más humana, linda historia para un libro.

Durante el almuerzo, de cerdo asado y el tí­pico congrí­ cubano, recibimos a una madre guatemalteca, que vení­a desde un lugar distante a que nuestros médicos consultaran a su pequeña hija por estar enferma y conocer por parte de ella el eterno agradecimiento al pueblo de Cuba. Nos contaba la tranquilidad que sentí­a ante la presencia de los galenos cubanos, el saber que podí­a requerir de sus servicios a la hora que fuera necesario.

Cuantas cosas de éstas, sólo son posible por las transformaciones que ha realizado la revolución en mi paí­s, por haber eliminado el analfabetismo, por haber dado la educación gratuita y obligatoria hasta el noveno grado -con resultados destacados en la región a partir de informaciones de la UNICEF-, de crear un sistema de salud gratuito que permite una atención primaria y especializada y sobre todo preventiva, por una formación de recursos humanos en las diferentes esferas de la ciencia y el saber, por haber eliminado las desigualdades y el privilegio de unos pocos sobre la mayorí­a, de crear una conciencia de que un mundo mejor es posible y que tenemos el deber de ayudar a otros paí­ses para lograrlo, cosas que cuestan trabajo reconocer por algunos columnistas, siendo más fácil sacar las manchas negras y en algunos casos hasta poner la pluma al servicio de otros y que por ende no valen la pena ni responder de manera directa. Cuan justo serí­a un balance objetivo de estos 50 años de revolución.

Para nosotros?los que participamos cada año en estos recorridos?es muy útil conocer esta Guatemala, la que es desconocida tal vez para muchos, el visitar estos lugares no en plan de turistas, para después escribir nuestras crónicas. Visitarla para compartir con el simple guatemalteco, para reconocer la abnegada labor que vienen desarrollando nuestros médicos, para vivir en carne propia cuan justo es el ideario de nuestra revolución, para valorar cuan importante es la educación, la salud y la seguridad en un paí­s, para estar convencido de que Fidel no se equivocó al escoger el camino y de ratificarle a los guatemaltecos que pueden seguir contando con nuestra ayuda solidaria, que ya va iniciando su onceno año y que las estadí­sticas están ahí­, y que reflejan la labor humanitaria de nuestros médicos, que lo único que tienen como fin es salvar vidas.

Les aseguro que cada cubano al regresar a la patria se llevará consigo un pedacito de Guatemala, y también mucha será la huella dejada por los cubanos en el pueblo guatemalteco por su labor humanitaria, ya por más de 10 años

El próximo año haré nuevamente este recorrido, visitaré nuevos lugares, tal vez no haga esta crónica, pero les adelanto que además de visitar nuestros médicos, visitaré también a nuestros maestros que estarán llevando el pan de la enseñanza, alfabetizando a los guatemaltecos en los lugares más intrincados de la geografí­a de este paí­s.