Cuba se prepara para designar el domingo a su nuevo presidente, casi de seguro Raúl Castro, tras reponerse de la renuncia del histórico líder comunista Fidel Castro, y en impaciente espera por los cambios que ejecutaría el Gobierno.

La proclamación del jefe de Estado y de Gobierno se hará en la instalación de un nuevo Parlamento, cinco días después de que Fidel Castro anunciara su retiro de la actividad política por no estar en condiciones físicas, según explicó en mensaje publicado en el diario oficial Granma.
Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas, de 76 años, figura como el candidato favorito para reemplazar a su hermano, tras hacerlo de forma interina desde el 31 de julio de 2006.
Los 614 diputados, la mayoría del gobernante Partido Comunista (PCC), están convocado para el domingo a las nueve de la mañana (hora de Guatemala), y tras la apertura se reunirán -tradicionalmente a puertas cerradas- para escoger de entre ellos a los 31 miembros del Consejo de Estado -Ejecutivo-, que hasta ahora había estado presidido por Fidel.
Un día después de ser electo, el nuevo presidente recibirá al secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, quien llegó anoche para conmemorar diez años de la visita del Papa Juan Pablo II, hito que marcó un antes y un después en las relaciones entre la Iglesia cubana y el Gobierno comunista.
El cardenal Bertone, que estuvo en la isla en 2001 y 2005 cuando aún no era el «dos» del Vaticano, dialogará con las autoridades sin exclusión de temas, y no se descarta que sea recibido por Fidel en el sitio secreto donde convalece de su enfermedad.
La designación del relevo del líder de 81 años y la visita del enviado del Papa Benedicto XVI se realiza en un ambiente de expectativas sin precedentes por eventuales «cambios» prometidos por Raúl Castro, dentro del socialismo.
El nuevo presidente asumirá desafíos monumentales como la transición generacional de la revolución, sacar a la economía de la postración, hacer ajustes políticos y buscar la unidad y el consenso en esta nueva era post-Fidel Castro.
La renuncia de Castro, tras 49 años en el poder, provocará un reacomodo en las cúpulas de gobierno y militar, debido a que también deja su cargo de «Comandante en Jefe». Según la Constitución cubana, el presidente es «Jefe Supremo» de las Fuerzas Armadas.
En su mensaje, Fidel Castro perfiló un gobierno colegiado para sustituir el unipersonal, con dirigentes de la vieja guardia, de una generación un poco más joven y de la intermedia, en la cual se ubica el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años.
«En la calle andan muchos rumores, que si Raúl, que si Lage, que si las medidas son para mejorar o apretar más la cosa… Vamos a ver qué va a pasar. Estoy esperando a que sea domingo», declaró la empleada de una paladar -pequeño restaurante- de la zona residencial de Miramar, en el este de La Habana.
Desde hace meses, los cubanos esperan a ver qué hará Raúl, quien en julio anunció «cambios» y en diciembre fustigó el «exceso de prohibiciones y limitaciones».
La sustitución del fuerte liderazgo del Fidel Castro, el tránsito generacional y las reformas por adoptar conforman un escenario sensible y complejo, reflejado en estos dos días por los llamados a la «unidad» en torno al PCC.
«En una hora tan decisiva como esta (…) le ratificamos la convicción más profunda en dar continuidad histórica» a la revolución, «unidos firmemente en torno» al PCC», subrayó una carta a Fidel de los jóvenes comunistas, publicada hoy en la prensa.
Hasta ahora, Castro mantiene su cargo de primer secretario del PCC, lo que le confiere una gran autoridad sobre el Estado y el Gobierno, además de su legitimidad histórica, por lo que los análisis coinciden en que seguirá teniendo enorme influencia en las decisiones a tomar en esta crucial etapa de transición.
El número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, llegó ayer a Cuba, donde se reunirá con Raúl Castro, en medio de la expectativa e incertidumbre que provocó la renuncia a la Presidencia del líder comunista Fidel Castro.
Bertone, de 73 años, arribó al Aeropuerto Internacional de La Habana, y fue recibido por el canciller Felipe Pérez Roque y el cardenal cubano Jaime Ortega, así como por otras autoridades de Gobierno y la Iglesia atólica en la isla.
El secretario de Estado del Vaticano inició una visita de «carácter oficial y pastoral» para conmemorar el histórico viaje a Cuba, del 21 al 25 de enero de 1998, del fallecido Papa Juan Pablo II, informó el diario oficial Granma.
La visita «es expresión de las excelentes relaciones; y de la fluida, cordial y respetuosa comunicación existente entre Cuba y el Vaticano», dijo el rotativo.
Bertone, quien ya estuvo en Cuba en 2005 cuando era arzobispo de Génova (Italia, norte) y se reunió con Fidel Castro, llegó a Cuba un día después de la renuncia del líder cubano, sobre lo que el Vaticano y la jerarquía católica cubana no se han pronunciado.
La víspera del viaje, el llamado «primer ministro» del Vaticano evitó comentar la renuncia de Castro, de 81 años y con casi medio siglo en el poder, y se limitó a anunciar que llevaba «una bendición especial» del Papa Benedicto XVI para todo el pueblo cubano.
Su visita se produce, además, en medio de grandes expectativas sobre reformas económicas y luego de la liberación de cuatro opositores -del grupo de 75 condenados en 2003 a penas de cárcel de hasta 28 años-, quienes el fin de semana se exiliaron en España.
Bertone se reunirá hoy con los miembros de la Conferencia Episcopal cubana, y oficiará una misa en la Catedral de La Habana; visitará mañana Santa Clara (centro), donde inaugurará el sábado un monumento a Juan Pablo II, en el lugar donde el pontífice ofició su primera misa en Cuba.
En una alocución por una radio provincial, el obispo de Santa Clara, monseñor Arturo González, invitó a la población a asistir muy temprano a la misa con Bertone, en la cual «será llevada en hombros la imagen peregrina de la Virgen de la Caridad» y «le cantaremos en ese momento «Las mañanitas»».
El número dos del Vaticano viajará el sábado a Santiago de Cuba (sureste), donde está el santuario de la Caridad del Cobre, patrona nacional, cuya imagen fue bendecida por Juan Pablo II; y el domingo visitará Guantánamo (extremo este).
El lunes se reunirá con Raúl para discutir de «todos los temas con respeto y cordialidad», incluso de temas «en que pueda no haber coincidencias», adelantó el canciller Felipe Pérez Roque, al destacar «avances indiscutibles en la comunicación» con el clero.
La Iglesia espera que la visita del jerarca católico mejore sus relaciones con el Gobierno y ensanche los entendimientos logrados tras la visita de Juan Pablo II.
La visita de Bertone «es un reconocimiento de todo lo que fue la visita del Papa y un revivir aquello para pensar que continuamos en esta misma línea, en este mismo espíritu que debe seguir creciendo», manifestó el cardenal Jaime Ortega.
Ortega calificó de «buenas» y «en lenta, pero progresiva mejoría» las relaciones con el Gobierno, ondulantes en medio siglo y no exentas de momentos de crítico enfrentamiento, que llevó a la expulsión de más de 130 religiosos en los años 60.
Previo a la visita, la ilegal oposición cubana pidió a Bertone que interceda por los presos políticos -unos 240 se la disidencia-, y el «cese de la represión».