Cuba echó a andar su maquinaria electoral para los comicios del día 20, cuando elegirá 614 diputados al Parlamento, entre ellos el convaleciente líder Fidel Castro, que puede ser proclamado presidente, u otro cargo que le permita retener la brújula de la revolución.
Tras los festejos de fin año, la prensa (bajo control estatal) abrió una profusa campaña en torno a las elecciones, en las que además serán elegidos los delegados a las asambleas de las 14 provincias.
Castro aparece en la nómina a pesar de sus 17 meses alejado del poder por una grave crisis intestinal, de la que según su hermano y sustituto provisional, Raúl, le restan «algunas pequeñas limitaciones físicas», pero goza de «pleno uso de las facultades mentales».
Ser elegido diputado le abre a Fidel Castro el camino a la reelección al Consejo de Estado y a ocupar nuevamente su presidencia.
Pero a fines de diciembre sembró dudas y diversas interpretaciones al afirmar en un mensaje a la televisión que «mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias», y asegurar que «hay que ser consecuentes hasta el final».
«Creo que la salud de Fidel no le permitirá el retorno a los dos cargos estatales» (jefe de Estado y de Gobierno), pero el mandato de diputado «le dará además de la función informal de asesoría, un lugar institucional», dijo el académico alemán, residente en México, Heinz Dieterich a Der Spiegel.
Castro «se mantendrá fuera de la rutina cotidiana, pero seguirá jugando un papel importante en las discusiones y decisiones estratégicas», añadió.
Sin referirse al líder, la prensa local llama al «voto unido», sufragio por todos los nominados en una candidatura cerrada, con igual cantidad de propuestos como curules a ocupar.
El voto en Cuba es sobre todo un compromiso político. Las elecciones «deben ser una demostración de la unidad patriótica, una respuesta vigorosa del pueblo» a Estados Unidos, a la vez que «un claro y firme respaldo» al socialismo, dijo al cierre de la sesión parlamentaria anual su presidente, Ricardo Alarcón.
Disidentes y apáticos concurren también a las urnas, aunque no es legalmente obligatorio, pero expresan su descontento mediante el voto en blanco o nulo, que en los comicios municipales de octubre pasado alcanzaron el 3,93% (blanco) y 3,08% (anuladas) de todas las boletas depositadas.
El diario oficial Granma dijo hoy que la candidatura propuesta es «espejo del pueblo» y «lleva en si el traspaso generacional de las riendas el Estado», aunque Washington y «sus mercenarios» no lo reconozcan.