Cuba pasa a la ofensiva


Raúl Castro, presidente cubano. FOTO LA HORA: AFP ADALBERTO ROQUE

Cuba salió al paso a crí­ticas de «algunos medios de prensa y determinados gobiernos» por la muerte hace una semana del preso en huelga de hambre Orlando Zapata, con Fidel Castro rechazando la existencia de tortura y la televisión estatal defendiendo que el reo contó con asistencia médica adecuada.


«En nuestro paí­s jamás se torturó a nadie, jamás se ordenó el asesinato de un adversario», dijo Castro en un artí­culo publicado en la prensa oficial, en el cual hizo referencia indirecta al caso de Zapata.

Castro defendió al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien visitó la isla coincidiendo con la muerte del reo, el 23 de febrero.

Señaló que «algunos envidiosos» y «los que están al servicio del imperio», criticaron a Lula «utilizando para ello viles calumnias» que siempre usan contra Cuba.

La muerte de Zapata, un albañil negro de 42 años, tras dos meses y medio de huelga de hambre, motivó consternación en Estados Unidos, la Unión Europea y amplios titulares en la prensa internacional, así­ como la «indignación» de la disidencia cubana, que reportó más de 120 detenciones temporales esta semana.

Respondiendo a crí­ticas de «algunos medios de prensa y determinados gobiernos», la televisión estatal mostró un reportaje de 10 minutos, donde sostiene que Zapata «fue alentado» a la huelga y que recibió una atención médica especializada, aunque no pudo salvarlo por su estado de depauperación.

Su muerte fue «lamentada» por el presidente Raúl Castro, quien también negó torturas o asesinatos, y el diario oficial Granma señaló que Zapata era un preso con delitos comunes, utilizado por los enemigos de la revolución.

La Iglesia Católica calificó la muerte de «tragedia» e instó al Gobierno a eliminar las causas que provocaron la protesta, es decir, mejorar las condiciones carcelarias.

Zapata «fue bien seguido y tratado con productos de última generación en relación con la alimentación y un seguimiento bien estrecho por las unidades de terapia», dijo el médico Dailé Burgos, del hospital del penal Combinado del Este, en La Habana, a la televisión.

En imágenes que algunos opositores atribuyen a cámaras ocultas, aparece la madre de Zapata, Reina Tamayo, visitando el hospital y declarando que «tenemos la plena confianza de (…) la preocupación y todo lo que se está haciendo por salvarlo».

La disidencia interna rechazó los argumentos oficiales.

«Las autoridades tienen que defenderse de algún modo y en este caso no lo hacen bien», dijo a la AFP el opositor Manuel Cuesta Morúa, quien sostuvo que en el reportaje «no hay ninguna prueba de que alguien haya instigado a Zapata a hacer su huelga».

«Lo mejor que hacen las autoridades es guardar silencio», agregó.

Laura Pollán, lí­der de las Damas de Blanco –esposas y familiares de presos polí­ticos– dijo a la AFP que Zapata «no tuvo la atención médica en el momento indicado, fue una atención médica tardí­a, por lo tanto, seguimos planteando que lo dejaron morir».

El economista Oscar Espinosa Chepe, uno de los 75 opositores condenados en 2003 y excarcelado por problemas de salud, calificó al reportaje de «vergonzoso».

«El Gobierno se ha quedado sin discurso, toma como base las calumnias, los ataques falsos, es una cosa realmente muy triste», afirmó.

Las autoridades no reconocen la existencia de presos polí­ticos, sino de «mercenarios» al servicio de Estados Unidos. Según la disidencia son unos 200.

Zapata es el primer preso polí­tico que muere en la cárcel por una huelga desde 1972. Otros cuatro presos y un periodista independiente, Guillermo Fariñas, iniciaron una protesta similar hace seis dí­as, aunque dos de los reos luego la depusieron.