Cuba, objeto del oscuro deseo


Ayer, 18 de junio, Granma Internacional divulgó las reflexiones de Fidel Castro tituladas «No tendrán jamás a Cuba». Castro cita el libro Estado de Negación de Robert Woodward, quien afirma que George W. Bush le habrí­a dicho al general retirado Jay Garner: «Tendrás a Cuba». El codicioso militar era el Jefe de la Oficina de Planificación para la Posguerra en Irak.

Marco Vinicio Mejí­a

En 1776, las Trece Colonias proclamaron que «todos los hombres han sido creados iguales», pero mantuvieron la esclavitud durante más de un siglo. La nación que surgió, en palabras de Martí­, empezó por ser «cesárea e invasora». En 1805, uno de sus padres fundadores, Thomas Jefferson, previó el rumbo de la expansión estadounidense hacia el sur, con la penetración económica en las Antillas, Centro América, Panamá y América del Sur.

John Quincy Adams, el sexto presidente de Estados Unidos (1824-1828), admitió la necesidad imperiosa de apoderarse de Cuba, voracidad que definió la orientación de las relaciones externas en el Hemisferio Occidental: «casi es imposible resistir a la convicción que la anexión de Cuba a nuestra república federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad».

En esas palabras quedó plasmada la polí­tica exterior seguida hasta la actualidad. Han tratado de apoderarse de la isla de diversas maneras: anexión, compra, ocupación militar, república controlada por Washington mediante la «Enmienda Platt», adquisición de sus tierras y dominio de su economí­a.

Los problemas de Cuba tienen que ver con sus ví­nculos con Estados Unidos, los cuales invocaron pretextos «humanitarios» en 1898 para invadir la isla, impidiéndole su independencia, la cual sólo alcanzaron efectivamente en 1959, 155 años después de la haitiana.

Para el brasileño Darcy Ribeiro, la polí­tica exterior estadounidense hacia América Latina la ha determinado Cuba. La doctrina Monroe surgió para justificar jurí­dicamente la dominación de la isla. Después, la Alianza para el Progreso fue una reacción ante el triunfo de la Revolución cubana, establecida como «mecanismo financiero de sostenimiento del statu quo» como un pacto renovado con los gobiernos sumisos y las oligarquí­as avorazadas de Latinoamérica.

¿Por qué esa actitud cerril y virulenta de Estados Unidos contra Cuba en la actualidad? La siguiente cita, también de Ribeiro, es más que una hipótesis imaginativa: «allí­ donde todo parecí­a adverso, donde era mayor la penetración imperialista y más alta la rentabilidad de los inversionistas norteamericanos, donde la oligarquí­a local era más servil, exactamente allí­ fue donde primero se rompió la cadena de la dominación. Y se rompió precisamente porque se estructuró, desde los primeros pasos, como una lucha por la conquista del poder polí­tico, entregándose simultáneamente al combate abierto contra la dictadura y contra la ordenación total de la sociedad humana… Ninguna de las dos guerras mundiales, ningún acontecimiento internacional tuvo, por esto, mayor impacto sobre Estados Unidos que la Revolución cubana».