Las supuestas violaciones de los derechos humanos en Cuba y Bielorrusia ya no serán objeto de investigación específica de la ONU a partir de la medianoche del lunes (hora de Ginebra, 22H00 GMT) de acuerdo con las reglas de funcionamiento adoptadas por el Consejo de Derechos Humanos.
China rebajó sus exigencias y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU pudo alcanzar un compromiso la noche del lunes.
El acuerdo sobre un texto de compromiso que fija las reglas de funcionamiento del Consejo de Derechos Humanos fue anunciado el lunes a medianoche en punto por su presidente, el embajador mexicano Luis Alfonso de Alba.
«Hay acuerdo sobre un texto que cubre la totalidad de los arreglos institucionales», declaró De Alba, saludado por los aplausos de la sala.
El presidente del Consejo se congratuló luego con Louise Arbour, la alta comisaria de la ONU para derechos humanos.
En virtud de este compromiso, «los promotores de una resolución sobre un país asumen la responsabilidad de asegurarse el apoyo más amplio posible (de preferencia una quincena de miembros) antes de iniciar su acción».
El Consejo de Derechos Humanos procedió a renovar a los ponentes especiales encargados de investigar en los países acusados de violaciones y «se han mantenido diez ponentes especiales», indicó el embajador De Alba.
Los ponentes especiales sobre Cuba y Bielorrusia no figuran en la lista de diez encargados de hacer averiguaciones sobre la situación de los derechos humanos en países, cuya lista figura como anexo del texto de compromiso adoptado la medianoche del lunes por el Consejo.
Según el compromiso consensuado la medianoche del lunes por 47 Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos, los «titulares actuales de mandatos pueden continuar sus misiones, si (los mandatos) no han pasado el límite de seis años».
«Las decisiones de crear, revisar o acabar mandatos por parte de países deben tener en cuenta también los principios de cooperación y verdadero diálogo de cara a reforzar la capacidad de los Estados miembros para respetar sus obligaciones en materia de derechos humanos», prosigue el texto.
Por último, el Consejo debe velar sobre todo por el respeto de los principios de objetividad y evitar el «doble rasero»».
Los ponentes especiales sobre Cuba y Bielorrusia llevan trabajando más de seis años, nunca han podido contar con la colaboración de los regímenes investigados, y son acusados virulentamente de parcialidad por esos Estados.
A lo largo del lunes se sucedieron las reuniones informales y los conciliábulos en pasillos para convencer a China, que exigía una mayoría de dos tercios de Estados miembros para adoptar resoluciones relativas a Estados, según diplomáticos occidentales que se oponían frontalmente.
Según ellos, dada la composición del Consejo, donde los países occidentales son minoría, esa exigencia hubiera imposibilitado en la práctica la designación de expertos encargados de investigar la violación de derechos humanos en determinados países.