Cuba eligió a Castro diputado


Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional Cubana, depositó su voto en La Habana. Fidel Castro, presidente cubano, fue reelecto como diputado, por lo que puede optar a la reelección como presidente.

Cuba eligió ayer a Fidel Castro diputado y definirá su futuro polí­tico el 24 de febrero, cuando el nuevo Parlamento se reúna para decidir si será relevado o reelecto presidente, tras 18 meses de enfermedad.


La carta que envió Castro con su voto.

Fidel Castro fue ratificado como diputado en una votación que cerró a las 17:00 (hora de Guatemala) y a la que fueron llamados 8,6 millones de cubanos para designar 614 diputados de una lista con igual número de candidatos, por lo que la elección se da por descontado.

En unos comicios singulares, sin campañas ni partidos y concebidos como un apoyo a la revolución, las autoridades se movilizaron para llamar al «voto unido» -en bloque-, a la participación masiva -tradicionalmente mayor a 95%- y minimizar el número de votos blancos o nulos.

Fidel Castro, de 81 años, quedó así­ habilitado para ser reelecto porque el presidente del Consejo de Estado -Ejecutivo- es escogido de entre los miembros del Parlamento, que sesionará en un mes.

«El 24 de febrero (…) es una buen dí­a», anunció Raúl Castro, también electo diputado y a quien su hermano cedió el poder el 31 de julio de 2006 de forma provisional.

Sin aparecer en público debido a su enfermedad, Fidel envió su voto a su centro electoral en un sobre cerrado.

«Puedo anticipar que yo voy a votar por él», dijo el vicepresidente Carlos Lage, en tanto que el jefe del Parlamento, Ricardo Alarcón, señaló que votarí­a por Castro «con las dos manos».

«Si él sigue recuperándose de la forma tan satisfactoria que lo ha hecho hasta ahora (…) si él está listo, estará en posición de continuar ocupando sus funciones», agregó Alarcón.

Castro, que envió un mensaje a la televisión para anunciar que votó y animar a los electores, apareció el miércoles en fotos y video. Pero ese dí­a admitió en un texto su «incapacidad fí­sica» para hablar en público.

«Sin dudas hay avances en su proceso de recuperación (…) y sabemos que con su constancia y esfuerzo se va a seguir recuperando. Está muy bien, como lo vimos en las fotos y videos», aseguró Lage.

En diciembre, Fidel Castro escribió que no se aferra al poder ni se opone al paso de nuevas generaciones, y expresó apoyo a Raúl, quien anunció cambios económicos para encarar los graves problemas del paí­s.

«Esta elección es muy importante. Se elige un nuevo Parlamento en una etapa compleja, en la que tenemos que enfrentarnos a diferentes situaciones y grandes decisiones», dijo ayer Raúl, de 76 años.

La votación, que también ratificó a 1 mil 201 delegados provinciales, rondaba el 90% a las 14:00 (hora de Guatemala), cuando faltaban tres horas para el cierre de urnas, según las autoridades electorales.

«Hice uso del voto unido por cuestión de conciencia», dijo ayer Castro, que propuso ese sufragio en 1993 en el peor momento de la crisis económica tras la caí­da del bloque comunista.

Temprano, al llamar a la votación masiva, la presidenta de la Comisión Electoral Nacional, Marí­a Esther Reus, acotó: «El voto unido nos ayudará a mantener nuestro sistema».

«La revolución va a ser un fenómeno que trasciende la generación histórica», aseveró el canciller Felipe Pérez Roque.

En las calles y centros electorales se colocaron letreros para llamar al «voto unido». «Estoy votando así­ por Fidel, el futuro de la revolución y el socialismo», expresó entusiasmada Isdelisa López, de 86 años.

«Llevamos 50 años con los mismos al bate (mando), pero hay que votar para que no haya problemas», opinó una empleada de una panaderí­a, que prefirió no dar su nombre.

En las parlamentarias de 2003, el voto unido fue de 91,35% de los votos válidos; y en los comicios municipales de octubre los anulados y en blanco sumaron 7%.

La oposición apela a la abstención y los votos no válidos por considerar las elecciones una «farsa» o «teatro» en que se participa «por miedo».

Los resultados totales de la votación serán anunciados hoy; pero todos miran a la fecha en que se aclarará la principal incógnita del proceso, si Fidel Castro no decide antes renunciar.

Sobre cerrado


El lí­der cubano Fidel Castro, imposibilitado fí­sicamente de concurrir a las urnas, envió ayer su voto con un miembro de la mesa de su colegio electoral, un método establecido en Cuba para enfermos e impedidos.

Migdalia Garcí­a, presidenta del colegio electoral donde Castro vota en el municipio Plaza de la Revolución, mostró a la prensa el sobre cerrado enviado por el «Comandante en Jefe», lo rasgó y depositó en las urnas las boletas, verde para diputados al Parlamento, blanca para delegados provinciales.

«He cumplido ya, pero no me mojé (estaba lloviendo). Tuve el privilegio de que un miembro de la mesa electoral de mi colegio me visitó, al igual que a otros en mi caso» (enfermo), dijo Castro en un mensaje escrito, leí­do por un locutor de televisión.

Añadió que «hice uso del voto unido por cuestión de conciencia», en referencia a su convocatoria de votar por todos los propuestos, como muestra de unidad y cohesión ante Estados Unidos y la oposición.

Este fue el método que Castro, afectado hace casi 18 meses por una grave crisis intestinal y sin salir en público desde entonces, utilizó en octubre para votar en las elecciones municipales.

Antes de estar enfermo, el lí­der cubano de 81 años concurrí­a siempre al mismo colegio, donde depositaba su voto y conversaba con la prensa. Esta vez envió un mensaje escrito a la televisión.

El miércoles, Castro admitió en un mensaje escrito que no tení­a la «capacidad fí­sica necesaria» para hablar en público a sus electores, en el municipio de la oriental ciudad de Santiago de Cuba (a 900 km de La Habana) que lo postuló como diputado.

El veterano lí­der está nominado con otros 613 candidatos al Parlamento, en unos comicios de resultados previstos, pues ocuparan igual cantidad de bancas. El 24 de febrero, la nueva Asamblea Nacional definirá el futuro polí­tico de Castro al elegir el Consejo de Estado, cuya presidencia ocupa.