El presidente provisional de Cuba, Raúl Castro, convocó ayer para el 20 de enero a las elecciones que definirán el mandato de Fidel Castro, quien convalece desde hace 16 meses de una enfermedad, según un decreto.
Se acordó «disponer que el próximo 20 de enero de 2008 se celebren las elecciones en las que los electores de la República elijan por el término de cinco años a los delegados de las asambleas provinciales y diputados a la Asamblea Nacional», subrayó el decreto, leído en la televisión.
De la nueva Asamblea Nacional (Parlamento), que deberá constituirse en un término de 45 días según la legislación electoral, saldrá el Consejo de Estado -máximo órgano Ejecutivo, de 31 miembros-, presidido por Fidel Castro, electo cinco veces consecutivas desde que en 1976 fue instaurado el actual sistema electoral.
El líder cubano, de 81 años, en el poder desde 1959 y quien hasta 1976 tenía el cargo de primer ministro, entregó el 31 de julio de 2006 el mando a su hermano Raúl Castro, ministro de Defensa, cinco años menor, con carácter provisional.
Los comicios se realizarán entonces bajo la gran expectativa en torno al futuro político de Fidel, quien no es visto en público desde el 26 de julio de 2006, un día antes de ser sometido a la primera de varias cirugías por una enfermedad intestinal que lo tuvo al borde de la muerte.
Castro, quien se dedica a escribir artículos de prensa desde el 29 de marzo, fue escuchado por los cubanos, por primera vez en vivo desde que cayó enfermo, el 14 de octubre, cuando habló por teléfono por más de una hora con su amigo el presidente venezolano Hugo Chávez.
Pero el líder cubano no se refirió entonces a su salud y menos aún ha hablado de su futuro político, aunque los funcionarios de gobierno afirman que se le consultan las decisiones más importantes.
«Yo lo postularía (a una sexta reelección). Estoy seguro que estará en perfectas condiciones para seguir asumiendo esa responsabilidad», dijo en una ocasión el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), Ricardo Alarcón.
La elección de los diputados y los delegados provinciales fue convocada por Raúl Castro, luego de celebrados los comicios municipales, el 21 y 28 de octubre.
Las nuevas autoridades municipales asumieron sus cargos el viernes, tras lo que iniciaron el proceso de nominación de los candidatos para las elecciones del 20 de enero.
Sin campañas electorales, el proceso electoral en Cuba es defendido por las autoridades como «el más democrático del mundo» en el que el Partido Comunista -único legal- no postula candidatos.
Para el gobierno son una «reivindicación» del sistema; pero la oposición las considera una «farsa», mientras Estados Unidos y otros países de Europa y América Latina reclaman comicios libres en Cuba.
La concertación opositora Todos Unidos expresó el lunes en un comunicado apoyo a iniciativas de protesta pacífica contra el proceso, «mediante la anulación de las boletas, la abstención y otros medios que sirvan para expresar un claro rechazo a la nueva farsa electoral».
«Sigue siendo el mismo modelo de votación bajo un régimen totalitario que sólo persigue reproducirse y legitimarse a sí mismo», dijo a la AFP el disidente Elizardo Sánchez.
En uno de sus artículos de prensa, Castro calificó en octubre a las elecciones cubanas, que tienen un nivel de participación de alrededor del 95%, como «la antítesis» de las de Estados Unidos.
Ya desde el 29 de marzo, fue escuchado por los cubanos, por primera vez en vivo desde que cayó enfermo, el 14 de octubre, cuando habló por teléfono por más de una hora con su amigo el presidente venezolano Hugo Chávez.
Comenzó cuenta regresiva
La reelección de Fidel Castro como presidente de Cuba o su sucesión definitiva se aclarará finalmente de cara a los comicios del 20 de enero, en un momento crucial en que el gobierno analiza la ejecución de cambios económicos, ampliamente reclamados por la población.
Raúl Castro, que gobierna provisionalmente Cuba desde hace 16 meses debido a que su hermano Fidel aún convalece de una enfermedad, convocó el martes a las urnas para elegir a las autoridades provinciales y diputados al Parlamento para los próximos cinco años.
El líder de 81 años deberá ser postulado y electo diputado para ser reelecto jefe de Estado y de Gobierno, pues de las 614 curules de la Asamblea Nacional serán nombrados los 31 miembros del Consejo de Estado, el cual preside desde que en 1976 fue instaurado este sistema electoral.
Con la fecha de los comicios ya fijada comenzó entonces la cuenta regresiva para saber si Castro, en el poder desde 1959 -hasta 1976 como primer ministro-, estará apto o no para retomar plenamente sus funciones, o si asumirá un nuevo papel en la revolución.
El Parlamento elige al Consejo de Estado -máximo órgano Ejecutivo- en la sesión en que asumen sus nuevos miembros, la cual debe efectuarse al término de 45 días tras los comicios, es decir el 4 o 5 de marzo.
La incógnita del futuro político de Fidel, único líder que conoce un 70% de 11,2 millones de cubanos, podría ser despejada antes de ese día o esperar hasta el último momento, según los escenarios posibles.
Uno de ellos, el estatus quo. Castro podría seguir como presidente del Consejo de Estado, y por tanto también del Consejo de Ministros, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y Comandante en Jefe; mientras Raúl continúa interino.
También, según los observadores, existe la posibilidad de que no sea postulado para el 20 de enero -las listas de candidatos deben divulgarse en próximas semanas-, y, como Comandante en Jefe, juegue un papel honorífico, como «guardián» y líder histórico de la revolución.
Otro escenario llevaría en marzo a Castro como diputado, sin ser designado presidente, mientras Raúl, de 76 años, los sustituye definitivamente o asume una nueva cara en marzo.
Pero nadie da todo por sentando. «Con él nunca puede descartarse una sorpresa, porque si conserva hasta el final su papel de guía supremo podría avalar la sucesión», dijo a la AFP un diplomático occidental.
Castro no ha salido en público desde el 26 de julio de 2006 -cinco días antes de ceder el poder, y dice estar ahora dedicado a «reflexionar y escribir» los artículos que publica en la prensa desde el pasado 29 de marzo, más de 60 hasta ahora-.
No obstante, los dirigentes y el mismo Fidel dicen que es constantemente es consultado. «Trabaja mucho. Hay que aguantarlo (detenerlo) un poco», afirmó hace días su hermano mayor, Ramón Castro, de 83 años.
Hace unos meses, el ministro de Cultura, Abel Prieto, se dijo «convencido» de que la «abrumadora mayoría» va «a querer que Fidel siga como presidente». «No sé qué dirá él, qué dirá de su estado de salud», aclaró, sin embargo.
Una parte de la oposición considera los comicios son una «farsa», pero otro sector estima que deben ser aprovechados para acabar con el «inmovilismo» que ven con el interinato en el poder.
«Son las primeras elecciones de la era post-Castro y la gran demanda es que la provisionalidad cese, porque se podría abrir camino al clamor de reformas», opinó el disidente moderado Manuel Cuesta.
Convocado por Raúl, un proceso de análisis crítico de la realidad cubana, llevado a cabo desde agosto en colectivos de obreros, estudiantes y vecinos, levantó grandes expectativas de cambio.
Pero los cubanos esperan ahora que el Gobierno pase de la «catarsis» a la solución de una amplia gama de problemas como el salario, la doble moneda, los altos precios de las tiendas en divisas, el trabajo por cuenta propia; que deben ser resueltos en cualquiera de los escenarios, con Fidel o no en la presidencia.
Una concertación opositora expresó el lunes en Cuba su apoyo a iniciativas de protesta pacífica contra el proceso que definirá, a inicios de 2008, el mandato del líder Fidel Castro, catalogándolo de «farsa electoral».
«Apoyamos todas las iniciativas de agrupaciones de la sociedad civil que están llamando a protestar pacíficamente con tales supuestas ’elecciones’ mediante la anulación de las boletas, la abstención y otros medios que sirvan para expresar un claro rechazo a la nueva farsa electoral», subrayó una nota del movimiento Todos Unidos.
El texto, firmado por su portavoz Vladimiro Roca, señala que la actual ley electoral no garantiza la elección libre de «personas que representan programas o propuestas diferentes al partido único (Comunista)».
Roca, hijo de uno de los fundadores del Partido Comunista, añadió que esa ley viola la Constitución y su «único objetivo» es la autolegitimación del gobierno y «reproducir un ruinoso modelo de tipo estalinista que es la causa primera de la pobreza y la desesperanza de la inmensa mayoría de los cubanos».
Cuba celebró en octubre comicios municipales, primera parte de un proceso que sigue en enero con la elección de delegados provinciales y diputados al Parlamento, entre quienes salen los 31 miembros del Consejo de Estado que encabeza Fidel Castro, alejado del poder desde hace 16 meses por enfermedad.
En las elecciones municipales participó 96,47% de los empadronados. Según cifras oficiales 3,93% de las boletas depositadas estaban en blanco y 3,08% fue anulado.