La ofensiva de tropas estadounidenses y afganas contra los talibanes y los «combatientes extranjeros» de Al Qaida en las montañas de Tora Bora, al este de Afganistán, entró el jueves en su cuarto día, informaron ambos ejércitos, sin que trascendiese ningún balance.
Las fuerzas estadounidenses y afganas sólo revelaron el miércoles el desarrollo de una vasta ofensiva «aérea y terrestre», aunque no revelaron detalles porque la operación estaba «todavía en marcha».
La portavoz del ejército estadounidense en Afganistán, la capitán Vanessa Bowman, explicó este jueves a AFP que el objetivo del ataque es desalojar de sus refugios subterráneos a los miembros de Al Qaida y otros combatientes islamistas que se preparan para la batalla.
El ataque se está realizando, según la portavoz militar, con misiles de precisión «con el fin de evitar herir a civiles y sobre objetivos minuciosamente seleccionados».
Sólo los medios afganos informaron el jueves que medio centenar de talibanes murieron en el ataque, aunque el gobernador de la provincia de Nangarhar (donde se encuentra Tora Bora), Mohammad Ali, no confirmó a AFP esta información, que la calificó como «rumores por ahora».
Ali informó que la ofensiva ha provocado la huída de entre 200 y 250 familias con dirección a otras ciudades.
«Hemos reclamado ayuda a las autoridades provinciales para estos desplazados», informó.
Las montañas de Tora Bora, próximas a la frontera con Pakistán, tienen innumerables grutas naturales, pero también refugios excavados en los años 80 por los muyahidines, cuando Ossama Bin Laden y sus combatientes contaban con el apoyo financiero y militar de Estados Unidos.
Tora Bora se convirtió en el cuartel general de Al Qaida y fue allí, precisamente, el último escondite conocido de Ossama Bin Laden cuando los estadounidenses bombardearon la zona después de los ataques del 11-S, ataque que provocó la caída del régimen talibán, en el poder en Afganistán desde 1996.
Los servicios de espionaje estadounidenses aseguran que, tras estos ataques, Bin Laden y muchos de sus seguidores se refugian en las zonas tribales del nordoeste de Pakistán, cercanas a Tora Bora, en el macizo casi casi inexpugnable de Hindu Kush.
Esta circunstancia es negada por Pakistán. «Hemos reforzado la presencia de tropas en la zona fronteriza con Tora Bora porque no queremos que ningún militante cruce la frontera», declaró a AFP el portavoz del ejército pakistaní, el general Waheed Arshad.