La sabiduría de los refranes populares nos dicta que «no hay que sonar tusas donde hay ganado flaco», de esa cuenta los funcionarios debieran ser más cautos y cuidadosos cuando pronuncian discursos cargados de populismo irresponsable cada vez que tienen oportunidad de hacer mucha bulla por algo, que no es otra cosa más que cumplir con su obligación.
¿Acaso no es deber de los servidores públicos asfaltar las carreteras, construir escuelas o abrir centros para atender como se debe a la población y a sus afiliados y beneficiarios, en el caso del IGSS?
Es tanto el afán propagandístico de los gobiernos y de sus entidades descentralizadas, que cada vez se les va más la mano con tal de salir en las fotos de los diarios y en las pantallas de la televisión utilizando el más mínimo pretexto para hacer gala de un populismo irresponsable o para tender una cortina de humo ante la inmensa cantidad de sus fracasos.
El presidente Colom acaba de pedir públicamente que el IGSS atienda a las domésticas y a los trabajadores de la economía informal, como aumentar la edad de la cobertura de los hijos de los afiliados.
No, por favor estimado lector, no me vaya a tildar de cavernario o de carecer de sensibilidad social. Claro que entiendo que estos guatemaltecos, como tantos más, tienen rato de estar desprotegidos, asunto no de ahora sino desde hace mucho tiempo, pero hay que comprender que esa es gorda obligación del Estado como tal y no cabe pedir o exigir al régimen de la seguridad social su cobertura.
Hasta el más ignorante chapín sabe que a los trabajadores, sus patronos y el Estado les corresponde contribuir a su sostenimiento y que si se sale de estos parámetros económicos y financieros el resto de sus programas podrían caer en tal crisis que pondría en alto riesgo su supervivencia ¿o eso es lo que se persigue para después hacer leña del árbol caído?
Yo le pregunto al jefe del Organismo Ejecutivo, si es tanto su interés de brindar protección social a los desvalidos, ¿tendrá un plan debidamente estructurado para que el Estado y sus entidades descentralizadas y como patronos paguen la multimillonaria deuda que le tienen al IGSS?, ¿habrá pensado antes de pronunciar su reciente discurso con motivo de la inauguración de un nuevo centro de atención médica integral de dicha institución, el riesgo en que estaría poniendo al régimen de seguridad social guatemalteco en el caso de aceptar su petición, que lleva el sonsonete de orden, para brindar la asistencia médica, hospitalaria y otorgar las prestaciones en dinero que cada caso amerita? Si la respuesta es no, bueno, pues toca a las autoridades del IGSS darle la atinada respuesta, pues de lo contrario, preparémonos para verlo caer en pedazos y en corto tiempo.