La libertad es la potestad de decisión al que supuestamente todos los habitantes del planeta Tierra tienen derecho, esta concepción está definida por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como: «Del latín libertas, -atis. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Estado o condición del que no es esclavo. Estado del que no está preso. Falta de sujeción y subordinación. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas, de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres».
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Nuestro país en el contexto de las naciones, goza de la reputación de pertenecer al bloque de naciones «libres» y hasta le agregamos que es «soberana e independiente», lo cual nos satisface para sugestionarnos a creer en tal idea como si ello fuera verdad entre las verdades absolutas.
Lo anterior viene al caso del actual proceso de «calificación» para optar al cargo de Fiscal General, mismo que se basa en los precedentes de la elección a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Director del Instituto de la Defensa Penal; lo cual de una u otra forma vino a dar un alivio a la ciudadanía pues frenó de alguna manera, en forma parcial, la llegada de personas con marcados intereses políticos y económicos a dicha instancia de «justicia».
Aparte de los criterios de los integrantes de la Comisión Postuladora, se manejaron criterios de agrupaciones de la «sociedad civil» y criterios de agrupaciones autodenominadas representantes y defensoras de los derechos ciudadanos; los cuales se manejaron con marcados intereses de tipo sectario por medio de la descalificación ad hóminem. Y como corolario o filtro final, la CICIG expuso sus razones y/o tachas de algunos candidatos en dichos procesos eleccionarios.
Puede decirse que los grupos «sociales» actuaron en uso de su libertad de expresión y de sus derechos; que la CICIG usó su autorización internacional consentida por el Estado de Guatemala para manifestarse al respecto; lo cual también puso al descubierto algunos datos desconocidos de los y las participantes.
PERO… en realidad no todo lo que brilla es oro; y lo manifestado por dichas entidades no es comprobable al ciento por ciento. De allí, la importancia que la actual Comisión Postuladora para el proceso de elegir al Fiscal General, no se deje sorprender por «rumores» interesados de grupos de interés que de una u otra forma tratan de permear en la libertad de decisión de los miembros postuladores.
En este proceso, con las experiencias anteriores, la Comisión Postuladora tiene la ABSOLUTA Y TOTAL RESPONSABILIDAD de proponer a las personas más idóneas y correctas para optar al ejercicio de dicho cargo.