Cuando se nos va la esperanza


En Guatemala la población tiene la esperanza de que el estado actual de las cosas, es decir, de la vida diaria, cambie para mejor; no se pierde esa posibilidad y en por ella que se trabaja, se madruga, se desvela, se estudia, se prepara y se vive.

Fernando Mollinedo

Estamos esperanzados en que las autoridades de la seguridad ciudadana erradiquen o al menos minimicen la acci6n delincuencial que esta llegando a extremos verdaderamente dramáticos; tanto por la impunidad con que se comenten los actos ilí­citos como la poca capacidad profesional del ente acusador; léase MINISTERIO PUBLICO.

Tenemos la esperanza de que la crisis mundial no afecte de forma tan drástica a la población guatemalteca, de por si ya castigada con la escalada de precios de la canasta básica y de los combustibles; los cuales van para arriba sin que autoridad alguna en el ramo económico haga algo por detenerla.

Tenemos la esperanza de un futuro mejor para nuestros hijos y nietos, porque para ello se están preparando en diferentes disciplinas académicas, las cuales, en su momento les servirán como herramienta para desempeñar un empleo con remuneraci6n digna que les permita vivir de forma decente.

La esperanza como objetivo, es una condicionante de fe que para que las cosas, actos y hechos produzcan sus efectos de acuerdo a las expectativas que se tienen respecto de algo esperado; para citar un ejemplo, diré que tenemos la esperanza de que los diputados trabajen en la elaboración de leyes de beneficio popular

En materia personal; después de cometer errores en el trabajo, en los estudios, y sobre todo en las relaciones interpersonales con la esposa, con los hijos, con los familiares; tenemos la esperanza de ser perdonados y/o disculpados sin que ello nos exima de las responsabilidades que nuestras conductas merecen.

En esta vida, todo ser humano comete errores mediante actitudes, comentarios y conductas por hacer en algunos casos y por dejar de hacer en otros, pero, cuando el arrepentimiento es honesto, tenemos la esperanza de ser redimidos ante aquellas personas a quienes ofendimos o lastimamos.

Lo mismo sucede en el ámbito de la administración pública cuando los funcionarios no ejercen las conductas lógicas en el desempeño de sus labores, y de ello derivan consecuencias administrativas que retrasan la aplicación de medidas de beneficio popular, las cuales son esperadas con esperanza por los pobladores que la necesitan.

Es necesario que los funcionarios públicos redoblen sus esfuerzos a efecto de que su trabajo lidere a los empleados a su cargo en pos de obtener los objetivos trazados en su planificación anual; no parece, pero hay millones de pobladores que aún tienen la esperanza de salir del estado econ6mico en que se encuentran y para ello es necesario que el Estado por medio del Gobierno, concretice la esperanza de quienes la esperan.