Cuando la columna vertebral ‘blue’ funciona


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El Chelsea clasificó para los cuartos de final tras el 4-1. El nuevo proyecto de Di Matteo, basado en la recuperación de la vieja guardia, tumbó a un Nápoles que mereció estar en cuartos tanto como los londinenses.


Hace casi ocho años, desde el mes de junio de 2004, el Chelsea, decidido a alcanzar la élite con un nuevo proyecto liderado por Roman Abramovich desde el palco y por José Mourinho desde el banquillo, incorporó a dos futbolistas con más proyección que renombre para ocupar las dos demarcaciones que, quizás, son las más determinantes para que un equipo funcione y alcance la gloria: un portero y un delantero centro.

Con el objetivo de reforzar estas dos posiciones, Abramovich desembolsó alrededor de 35 millones de euros que recibieron dos equipos de la Ligue 1 francesa. El Olympique de Marsella, posible rival de los blues en cuartos de final, recibió unos 27 millones a cambio de su mejor estrella y máximo artillero, Didier Drogba. El Rennes, por su parte, cobró unos ocho millones por Peter Cech, por aquel entonces un guardameta muy joven cuya proyección iba a ponerse a prueba tras su aterrizaje en Stamford Bridge.

Los dos fichajes del magnate ruso resultaron ser más que positivos. Encajaron como anillo al dedo en una plantilla donde Mourinho supo gestionar a la perfección su adaptación y su protagonismo. De este modo, junto a John Terry y Frank Lampard, en la disciplina londinense desde 1998 y 2001, respectivamente, formaron una columna vertebral de ensueño que completó las temporadas más exitosas de la historia del Chelsea que, a día de hoy, sus éxitos todavía van estrechamente ligados al nivel de engrase de seguramente el cuarteto de futbolistas con más poderío desde la llegada del nuevo milenio.

SE LLEVARON POR DELANTE A UN GRAN NÁPOLES

Anoche, uno de los mejores Nápoles de la historia se presentó a la capital inglesa fiel a su estilo y decidido a apostar por un fútbol de ataque pese al 3-1 a favor de la ida. Fue un choque a tumba abierta en el que acabó pasando el Chelsea por pequeños detalles y en el que los napolitanos, que cayeron en la prórroga, murieron con la cabeza bien alta. Los partenopeos merecían estar en cuartos y se quedaron en la cuneta porque se dio la única combinación posible para que los locales obraran el milagro de la remontada. La combinación se dio y esta no fue otra que la resurrección de la columna vertebral.

Cech se adueñó de la portería y la hizo más y más pequeña con su enorme envergadura dejándole al rival la única alternativa de superarle mediante goles de galería como el de Gokhan Inler anoche o el de Andrés Iniesta hace tres temporadas. El capitán Terry volvió a ser ese muro en funciones de mariscal que anuló al rival en el juego ofensivo aéreo e hizo mejores a las otras tres piezas de la zaga.

Lampard estuvo letal a balón parado asistiendo a la cabeza del propio Terry en el 2-0 y forzando la prórroga tras tomar la responsabilidad de una pena máxima a un cuarto de hora para el pitido final. La actuación de Drogba fue estelar. Abrió el marcador a la media hora de encuentro con un cabezazo en plancha al alcance de los pocos delanteros que gozan del mismo poderío físico y sacrificio que el marfileño y lideró el fútbol atacante de los ingleses hasta su último suspiro, que se tradujo en una asistencia rasa y untada de ingeniosidad en el gol decisivo de Branislav Ivanovic en la prórroga.

ESSIEN, LA PIEZA QUE FALTA

Roberto Di Matteo está decidido a levantar con el Chelsea los dos títulos que le quedan al abasto esta temporada. Para ello, ha optado por el camino más fácil: no dejar lugar a la especulación y tratar de recuperar aquéllo que en su día ya funcionó. De momento ya ha logrado tres victorias en tres partidos. Michael Essien, que está cogiendo el ritmo poco a poco, es otra pieza clave que en su día ya demostró ser uno de los mejores mediocentros defensivos actuando en esta columna entre la retaguardia blue y Lampard.

El portero tiene 29 años, el central 31, el centrocampista 33 y el delantero 34. Esta columna vertebral ascendente es la responsable de que hoy en día el Chelsea se encuentre en la élite del fútbol europeo en la que, sin embargo, han acariciado el cielo sin llegar a tocarlo. ¿Conseguirá John Terry quitarse la espina del fatídico penalti de 2008 en Moscú? La gran columna vertebral blue, una vez más, es el principal detonante.

Un nuevo nombre


A la larga lista de nombres que suenan para entrenar en Stamford Bridge, se une ahora la del entrenador holandés.

En Inglaterra aseguran que el técnico holandés, Louis Van Gaal, actualmente sin equipo, es otro de los candidatos a ocupar el banquillo de Stamford Bridge la próxima temporada. Según el Mirror Football, Roman Abramovich busca un buen entrenador pero también alguien con carácter que sepa gestionar un vestuario complicado. Y en ese cometido, Van Gaal es uno de los más adecuados.

El entrenador holandés, tras los problemas que tuvo con el Ajax cuando se disponía a ejercer de director general, fue sondeado por el PSV Eindhoven para asumir las riendas del equipo. Finalmente fue su compatriota Phillip Cocu quien se hizo cargo del banquillo.

Sin equipo de momento, Van Gaal lleva un año sabático y la dirección de los blues considera que es uno de los apropiados para iniciar un nuevo proyecto. Ha ganado ligas en Holanda, España y Alemania, además de haber colocado al Bayern Munich hace dos años en la final de la Champions League.

Van Gaal no será, seguramente, la primera opción de Abramovich, pero si otros candidatos finalmente fallan, la opción del holandés cobraría cada vez más fuerza.