Cuando el rí­o suena, piedras lleva


Es de público conocimiento que el 8 de diciembre de 2008, las cancillerí­as de Guatemala y Belice, utilizando como testigo de honor al Secretario General de la Organización de Estados Americanos, suscribieron un acuerdo especial para someter el reclamo territorial, insular y marí­timo existente entre ambos paí­ses.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

 Tanto en el mes de enero como en el mes de febrero, medios escritos le han dedicado primeras planas, editoriales e inclusive realizado encuestas sobre una posible consulta que en opinión del canciller de Guatemala, Haroldo Rodas, es la solución y el futuro del comercio con Belice. Asimismo, el ministro de Relaciones Exteriores de Belice, Wilfred Elrington, manifestó «Guatemala deberí­a de votar por el sí­».

 En ambas entrevistas publicadas se evidencia que se está pretendiendo anticipadamente justificar que Guatemala se exponga a perder la totalidad de su legí­timo reclamo de la mayor área territorial en disputa que existe en América Latina.

 Como bien lo ilustró el mapa que publicó un conocido medio de comunicación, el reclamo territorial está comprendido del rí­o Sibún al rí­o Sarstún; es decir, casi dos terceras partes del territorio que actualmente ocupa Belice, territorio donde uno de sus lí­mites es de costa al Atlántico, acceso marí­timo que urgentemente necesita la República de Guatemala y en especial el departamento de Petén.

 En una de las tres hojas que publicó este matutino, atribuye a un beliceño entrevistado el planteamiento: «para qué quiere más tierra Guatemala si ya tiene suficiente y todas las personas viven apiñadas en la capital, no es justo que peleen por una pequeña porción de tierra, es absurdo votar».

 Será una pequeña porción de tierra, un área que comprende dos terceras partes del territorio que detenta Belice. Cómo es posible que se diga que Guatemala tiene suficiente territorio cuando más de 11.5 millones o más de habitantes tenemos como territorio 104,600 kilómetros y Belice tenga 22,923 kilómetros ocupados para una población de escasos 300 mil habitantes. En cuanto a que en Guatemala hay una concentración en la capital, acaso no la mayor parte de los 300 mil habitantes de Belice están en Belmopan, San Ignacio, Belice y Orange Walk. Es decir, en la parte de territorio que no está en disputa.

 En cuanto a la argumentación o justificación de nuestro canciller que poco aplica su experiencia de economista y de ex secretario de SIECA, al pensar que el comercio con 300 mil personas como máximo, que tienen un bají­simo poder adquisitivo, es más importante que 15 mil kilómetros de territorio y un litoral marí­timo que nos garantiza el acceso a todo el Atlántico, evidencia una pobre justificación que en todo caso no procede.

 Distinto serí­a el caso si en aras de una solución definitiva, Belice, reconociendo la usurpación, la detentación que Inglaterra hizo, no solo del área que se le dio en la época colonial en concesión para el corte de madera, sino en el territorio que abusivamente usurpó posteriormente, el diferendo se resolviera al estilo Salomón y Guatemala recuperara la mitad del territorio en disputa, territorio que nos permitirí­a la garantí­a de no quedar estrangulados en  nuestro acceso al mar, dándole la alternativa a los escasos habitantes que existen en Punta Gorda y demás territorio que Guatemala recuperarí­a, la oportunidad de optar por ser guatemaltecos o beliceños, garantizando a quienes permanezcan en la parte que Guatemala recuperarí­a, la propiedad de tierras suficientes para el cultivo y desarrollo de ellos y sus familias, con tí­tulos de propiedad, situación que actualmente Belice no les ha otorgado a sus habitantes.