Cuando comer no alimenta


En las consultas de las clí­nicas se ve a niños con problemas de dislipidemias, colesterol alto,

triglicéridos altos y adolescentes hipertensos producto de una mala alimentación.» title=»En las consultas de las clí­nicas se ve a niños con problemas de dislipidemias, colesterol alto,

triglicéridos altos y adolescentes hipertensos producto de una mala alimentación.» style=»float: left;» width=»250″ height=»167″ /></p>
<p>Para muchos la comida chatarra es algo sabroso, pero la realidad es que ésta carece de nutrientes y, desafortunadamente, algunos  padres la ingieren por hábito, por comodidad y hasta en algunos casos como premio.</p>
</div>
<p> <span id=

Ana Miza
lahora@lahora.com.gt

Son comidas que abundan en calorí­as, proteí­nas y exceso de grasa, sal y preservantes. Además son escasas en hierro, calcio, vitaminas A, C y fibras, afirman estudios realizados.

Se sale del canon de la alimentacií²n deseada. Su proceso es industrial y no se sabe con exactitud las consecuencias, pues existen casos en que se utilizan hormonas para producir sus materias primas.

En la categorí­a de comida chatarra se encuentran: gaseosas, tortillitas, frescos de sabores, pizza, hamburguesas, frituras, dulces, palomitas, hot-dogs, nachos, entre otros.

Delicias al paladar

Un menú con hamburguesa, papas fritas, refresco y helado proporciona 2 mil 200 calorí­as. Empanadas, pasteles son comidas rápidas cuyo contenido de grasa es perjudicial.

La imagen de una hamburguesa grande, con sus papas fritas crujientes y una gaseosa puede conquistar la vista y el paladar de cualquier persona. Dejarse seducir una vez por un menú semejante quizás no está mal.

El problema comienza desde su preparación y culmina en la condiciones sanitarias del servicio en donde especialistas en nutrición aconsejan consumir de manera sana para evitar otros problemas.

Verónica Gómez, especialista en infecciones de niños, comenta que es importante que desde los 4-6 meses de edad que inician la alimentación (formas de licuados), los niños conozcan los vegetales por separado, las frutas por separado y las carnes separadas.

Existe la costumbre de mezclar los alimentos (vegetales mixtos, vegetales con pollo, vegetales con carne, arroz con pollo, etcétera) y esto no permite que el bebé conozca exactamente el sabor, el color, la textura de cada alimento. Haciendo la separación, el niño podrá aprender a comer todos los alimentos, añade la especialista.

Para la doctora es también importante tomar en cuenta, que en la infancia es cuando se desarrollan los hábitos alimenticios y en mucho de lo que los niños aprenden a comer influye lo que ellos ven en sus padres; es decir, el aprendizaje se debe en gran medida a la imitación de los adultos cuando se sientan a la mesa.

Sin embargo, uno de los principales casos es que los niños presentan cuadros infecciosos. Comenta que en algunos centro educativos los directivos y maestros de las escuelas enseñan que la alimentación es esencial para el óptimo desarrollo de los niños; sin embargo permiten, y en ocasiones promueven, que en las tiendas de los centros se venda «comida chatarra».

«Papas fritas, golosinas y refrescos, son la base de estos comercios escolares y nadie dice, ni hace nada por cambiar esta situación», vienen a ser estos algunos alimentos que los padres de familia sin imaginarse el daño, les dan a sus hijos, agrega Gómez.

De acuerdo con la doctora, el efecto principal se ve a diario: en la obesidad infantil y en la adolescencia. Casi siempre no es producto de la herencia sino de malos hábitos alimenticios.

«Cuando en el hogar se acostumbra al niño a un desayuno, por ejemplo, con refresco y empanada, en el almuerzo igualmente con fritura o harinas refinadas y, en las cenas, una hamburguesa con papas fritas, todo esto va cargado de una gran cantidad de calorí­as».

En donde a diario en las consultas se ve a niños con problemas de dislipidemias, colesterol alto, triglicéridos altos y adolescentes hipertensos», finaliza Gómez.

«Grasas son perjudiciales»


Alberto Estrada Valle, médico nutricionista, afirma que cientí­ficamente, la comida «chatarra»es copiosa en grasas, azúcares y con poca cantidad de proteí­na.

– ¿Qué hace a una hamburguesa un plato verdaderamente pesado?

– No es tan mala como la pintan. Como plato único está integrado de carne, vegetales, pan. Se puede considerar una cena completa. El exceso estarí­a en acompañarla con papas fritas.

– ¿Qué otros alimentos pueden entrar en la categorí­a de «chatarra»?

– Pastelitos, perros calientes, empanadas. Los enlatados, el atún también por abuso de grasas.

¿Cuál es el equilibrio nutricional que deberí­a tener una persona?

En las mujeres es de 2.200 a 2.500 calorí­as como valor calórico diario. En el caso de los hombres es de 3.000 a 3.500 diarios. Esto incluye un porcentaje de cada uno de los macros y micronutrientes. Por ejemplo, al comer deberí­a ingerir 20% de proteí­na de alto valor biológico, 30% de grasas insaturadas (omega 3) e hidratos de carbono, haciendo una adecuada selección.

¿Si se tuviera que comer inevitablemente «chatarra», ¿cuál plato recomendarí­a y por qué?

La hamburguesa, sin abusar e, incluso, los pastelitos y las empanadas siempre y cuando no se exceda, porque tampoco son alimentos sin valor nutritivo.

«Cuando hay adicción se buscan sabores fuertes»


Iván Mendoza, médico y director del programa Seguridad Alimentaria y Nutricional, del MSPAS, afirma en que otros casos una comida casera podrí­a convertirse en «chatarra».

– ¿El tomar bebidas «Light» puede amortiguar el daño?

– El daño está hecho. Quizás pedir la bebida «light» reduce la culpa.

– ¿Es posible que este tipo de comida tenga elementos nutritivos?

– Tienen una condición nutritiva. El pan de la hamburguesa tiene cantidades adecuadas de carbohidratos y grasa. Pero la preparación y el acompañamiento determinan su consumo no recomendado.

-¿Contienen esos alimentos ingredientes que motiven fisiológicamente a los consumidores?

– La fritura es un alimento que en sí­ no crea adicción, pero está catalogada como un mal hábito. Las personas cuando tienen alguna adicción buscan los sabores más fuertes y, entre esos está el de la grasa.

– ¿»La chatarra» puede ser adictiva?

– Lo que puede causar adicción, en este caso, son los refrescos con cola.

– ¿Por qué cuando se ingiere comida «chatarra» al dí­a siguiente, a la hora del desayuno, se tiene mucho apetito?

– Esto ocurre, porque hay una aceleración del metabolismo. Esas calorí­as vací­as son digeridas muy rápido. Hay un aporte de glucosa mayor, lo cual quema rápidamente esas calorí­as y, por supuesto, el organismo exigirá una carga adicional.

– ¿El comer ensaladas en la calle puede conllevar a la aparición de la amebiasis?

– Todas esas ensaladas crudas que no guardan las adecuadas medidas de higiene, por supuesto que están contaminadas y pueden provocar parásitos.